¡Ay de aquellos que desean ver el día de Jehová!

Hermanos, ¿por qué estamos tan fascinados con presenciar el juicio del Señor? ¿Qué nos atrae tanto? ¿Es que acaso no leemos la biblia? O mejor ¿Entendemos lo que leemos?
El título de este breve artículo comienza con una rotunda sentencia del Profeta Amós:
¡Ay de los que desean ver el día de jehová! AMÓS 5:18-20
Y en la versión de biblia, ‘Nueva Traducción Viviente’, este pasaje dice así:
“Qué aflicción les espera a ustedes que dicen: ¡Si tan solo hoy fuera el día del Señor!
No tienen la menor idea de lo que desean.
Ese día no traerá luz sino oscuridad.
En ese día ustedes serán como un hombre que huye de un león, solo para encontrarse con un oso. Y, al escapar del oso, apoya su mano contra una pared en su casa y lo muerde una serpiente. Así es, el día del Señor será oscuro y sin remedio, sin un rayo de alegría ni esperanza”.
Es dolorosa la realidad que contemplan mis ojos: la veo cuando observo las “comunidades cristianas” actuales… la veo cuando me observo a mí mismo…
Nuestras ‘palabras y nuestras inclinaciones’ son unas; nuestras acciones son otras… Vamos a contramano de lo que decimos sentir y profesar…
Nos cuesta muchísimo reformar nuestras costumbres. La sociedad materialista, egocéntrica e individualista en la que vivimos nos tiene somnolientos, atrapados, encadenados.
¿Por qué deseamos tanto ver el día del Señor si no estamos preparados para él?
¡Cada día los cristianos nos asemejamos más al rebelde Israel!
Al pueblo elegido que afirmaba (Amós 5:14) que Dios estaba entre ellos, más cuyos corazones estaban insertos de lleno en la maldad…
No hay página o Blog cristiano en internet en dónde no se encuentre este ‘fervor’ por ver el día del juicio de Dios. Sin embrago, ¡Qué lejos están estos corazones del Señor Jesús al que tanto esperan!
¡Nadie hace justicia todos viven para sí mismos!
¡Nadie ayuda a nadie!
Todo progreso o éxito mundano es considerado como una ‘prueba’ de que la ‘aprobación’ y ‘bendición’ del Todo Poderoso nos acompaña…
Si no has triunfado aún en este sistema de cosas, es que no has sido bendecido o, a lo mejor, Dios todavía no se acuerda de ti…
Mientras tanto, parientes, vecinos, amigos, pasan necesidad y hambre, más el ‘pueblo elegido’ de Cristo continúa ciego a todo lo que lo rodea.
¡No puede ver más allá de su propio egoísmo!
Permanece lleno de ‘pecados ocultos’; pecados disimulados por la apariencia de religiosidad…
Corazones endurecidos por el odio, el rencor, petrificados en la ignorancia; disimulada por la concurrencia a ‘templos evangélicos, misas, oficios…’
Vidas cargadas de egoísmos y acaparamientos; disimulados por la ‘falsa idea’ de piedad, representada en la entrega de un diezmo que, en la mayoría de los casos, va a llenar los bolsillos de algún ‘pastor’ corrupto…
¡Cuánta hipocresía y falsedad llenan la vida y los corazones de los cristianos actuales!
¿No retumban en vuestros oídos y en vuestras memorias? ¿no chocan vuestros ojos los horrores del holocausto del pueblo hebreo?
En aquellos tiempos los nazis comandados por Adolf Hitler se esforzaron sobremanera por borrar al pueblo Judío de la faz de la tierra.
¡No hubo en la historia de la humanidad terror más grande!
Más… ¡Deberíamos prestar atención a lo que leemos!
¿No está profetizado por los Apóstoles y profetas del Altísimo que el pueblo elegido de Cristo sufrirá una persecución semejante en el final de los tiempos?
¡No sólo semejante sino aún peor!
Y si no estamos preparados…
Y si no estamos velando como Cristo manda…
Y si no hay en nuestras vidas justicia y verdad…
Y si sólo hallamos en nuestros caminos perversión y falsedad, hipocresía y apariencia…
¿Para qué deseamos tanto ver el día del Señor?
Antes bien debemos escuchar y poner en práctica las palabras del Profeta Amós: “Aborreced lo malo y amad lo bueno; estableced la justicia en juicio”; “Buscad lo bueno y no lo malo para que viváis”; “Buscad a Jehová y vivid”.
¡Busquemos al Señor Jesús primero hermanos!
No deseemos el día del juicio y la calamidad que vendrá sobre los habitantes de la tierra, sin estar nosotros preparados para ese “Gran día de Jehová”.
Gran tribulación y persecución esperan al pueblo de Cristo en los últimos tiempos.
Días de sufrimiento, oscuridad y tinieblas, como dice Amós.
El que esté confiando en fábulas de “Raptos” esperará en vano y perderá su fe…
El que esté confiando en la ‘justicia del hombre’ aceptará el “pacto” del Anticristo…
El que esté confiado de su ‘propia inocencia y bondad natural’ morirá para siempre…
Sólo los que estén firmes en Cristo Jesús perseverarán hasta el final; no confiando en ellos mismos, ni en sus obras, sino sólo en Aquél que salva por Fe: ¡Jesucristo!
¡Sin una Reforma profunda del Espíritu Santo en tu corazón no estés deseando con fervor el día de Jehová!
Permitamos y oremos en nombre del Señor Jesús, que su Espíritu Santo transforme nuestras vidas y no nos sorprenda la oscuridad final, sumidos y confiados en nuestra propia arrogancia y falsedad. Amén.
Fernando Acuña

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Necesitados del amor de Jesucristo: “un amor que libera, perdona, tolera, soporta, consuela, brinda alegría e irradia esperanza”.

Queridos hermanos, parece mentira que luego de dos mil años de predicación del mensaje evangélico, estemos volviendo a reiterar los ‘fundamentos’ de la doctrina de Cristo:
¡El amor incondicional!
El mensaje que me propongo hoy es muy breve, pero poderoso.
Espero yo mismo obtener de la poderosa mano de Dios, y de su Santo espíritu, la fuerza y el poder para que esta palabra no sea solo un adorno, sino que ella, mediante el poder de Cristo, traiga a nuestras vidas una profunda reflexión que cambie para siempre nuestro modo de pensar y sentir. En definitiva, que el amor de Dios nos transforme en nuevos seres humanos. En hombres y mujeres renacidos del Dios verdadero.
Desde mi punto de vista (hasta este momento) hemos recibido el mensaje de Cristo como un mensaje unificador, esperanzador, de paz y amor para todos los hombres. Eso está bien.
Muchos ministros de Dios han predicado su mensaje con mucho fervor y pasión y nada puede reprochárseles. Ellos han visto y gustado el cambio que el amor de Dios, recibido sin hipocresía, puede producir en los corazones de los hombres.
Se han esforzado por transmitirnos este mensaje tal cual se lo dictaba su corazón.
Sin embargo, creo que nosotros, el pueblo de Dios, hemos sido tercos y duros de corazón en captar, entender, digerir, este mensaje de paz y amor de Jesús.
Hermanos: ¡La salvación es algo personal!
No basta con asistir a cultos, reuniones, sermones, prédicas enardecidas…
Necesitamos sentarnos un momento a reflexionar en soledad. Si es que verdaderamente puede sentirse solo aquél que se recluye un instante sobre sí mismo a pensar sobre la palabra de Dios y el ministerio de Cristo.
Es de lo que más estamos necesitados los cristianos.
Sentarnos con la palabra de Dios en las manos y reflexionar sobre ella:
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche”.
Este es el premio que David dice, espera al varón temeroso de Dios que reflexiona y medita en su corazón su palabra:
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará”.
Tal vez muchos lean este salmo y esperen de Dios recompensas materiales… Más yo no pongo ningún énfasis en eso.
Para mí la reflexión sobre la palabra de Dios es lo único que verdaderamente puede convertirnos de corazón, en amigos de Dios.
Fuimos declarados amigos de Dios por la obra de Cristo, más contribuimos diariamente a esta amistad con nuestro Padre celestial, a través de una meditación sincera en su palabra y en su ministerio.
¿Cuántos de nosotros no nos hemos encontrado a nosotros mismos mascullando rencor, y a veces odio, en contra de otros hermanos?
¡Porque fácil es ver la paja en el ojo ajeno pero no en el nuestro!
Pero Dios conoce nuestros corazones. ¡Nada podemos ocultarle!
Tenemos una lucha diaria en contra de muchas tentaciones, y continuamente somos puestos a prueba por nuestros propios deseos pecaminosos… ¿Acaso mentiremos?
¡Sabemos que esto es cierto! Somos tentados por la envidia, la avaricia, la soberbia… y de aquí nacen el rencor, las enemistades, los odios profundos… ¿No ven ustedes mismos como muchos de los que frecuentan su misma comunidad están llenos de estos males?
Cuántos pensamientos malos albergamos diariamente en nuestras mentes: corrupciones varias, lujurias, deseos de grandeza, ‘supuestos merecimientos…’
Cada vez que me encuentro con estos males, que veo en mí mismo (sabe Dios que no miento), me siento a pensar que gran parte de esto (por no decir todo), es ‘mi propia responsabilidad’ por no meditar de manera perseverante en la palabra de Cristo.
Sin dudas que ahí está la cura para todas nuestras enfermedades: en la palabra de Dios.
Una reflexión sincera, que llegue al fondo de nuestro corazón, que realmente nos toque las entrañas.
Esto es lo que nos hace falta hermanos: ¡Alimentarnos del amor de Cristo!
Hacer del amor de Jesús el aire que respiramos. Movernos y actuar cada día sobre el cimiento firme de la obra de Jesucristo.
¡Entender!
Nos hace falta entender, salir un poco del mundo de las sensaciones, entrar de lleno en el universo del cambio de nuestra mente.
Y esto sólo se logra pensando, como dice David: Meditando en la ley Dios.
Así entendemos, así nos damos cuenta, y el amor de Cristo reflejado en su obra, en sus enseñanzas, en su ministerio, en su pasión y muerte, se hace efectivo en nuestra vida, produciendo el cambio tan ansiado que esperamos.
Ese cambio por el que suspiran nuestras almas cargadas con el peso insoportable del “No Entender” el sentido del mensaje de Cristo.
El mensaje de Cristo es amor: amor que libera, perdona, consuela, sustenta, etc.
Pero esa palabrita mágica debe dejar de ser un adorno del lenguaje cristiano que repetimos invariablemente desde hace veinte siglos. Debe hacerse efectiva, debe transformar nuestras vidas.
¡Dios es amor! Dice el Apóstol.
Es este amor de Dios el que debe llenarnos y absorbernos completamente, para que, llenos de él, seamos verdaderamente libres de todo aquello que nos ata y nos quita el dulce consuelo de nuestro Señor Jesucristo.
Hermanos: no tengo dudas de que la cura y la transformación del alma humana están sólo en aceptar y vivir el amor y las enseñanzas de Jesucristo.
Pero no olvidemos, debemos vivir, pensar, reflexionar, meditar, y no solo sentir ese amor.
Reflexionar sobre el amor incondicional de Cristo verdaderamente cambiará nuestras vidas.
Les dejo un saludo fraternal en Cristo Jesús. Dios los bendiga siempre. Amén
Fernando Acuña.

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¡Qué las bendiciones que Dios trae a nuestras vidas no nos hagan olvidarlo!

Es muy paradójico este título, lo sé. Pero razonen conmigo hermanos.

¿Cómo puede ser que todo aquello que el Señor, en su misericordia, nos concede para su mayor gloria y alabanza, resulte en un lazo usado por nuestro enemigo para perdernos y apartarnos de él?

Respuesta: ¡La dureza y rebeldía de nuestros corazones es enorme!

El mundo nos rodea y nos asedia con toda clase de tentaciones, lujurias, ambiciones. Nos empuja, nos absorbe, nos conduce a sumergirnos de lleno en él. Nuestra naturaleza carnal es mala y débil, y esto debería llevarnos a estar siempre velando por la seguridad de nuestras almas y a luchar por nuestra salvación, pero al contrario (sinceridad es lo primero que debe tener consigo mismo el cristiano), la prosperidad y  bonanza que Dios trae a nuestras vidas es usada por el enemigo de nuestras almas como un lazo, una red de cazador, para hacernos tropezar, para ahogarnos cada día más y más, hasta que comencemos “a vivir nuevamente” como aquellos que nunca conocieron al Señor…

Entonces un sentimiento de hastío comienza a invadirnos. El camino se nos hace cuesta arriba, y el estar tan enredados en las cosas del mundo nos quita la paz y la dicha que nos trajo en sus inicios la palabra y el Espíritu Santo de Cristo. 

Conocedores de la palabra de verdad, sabemos que muchas de nuestras acciones cotidianas son condenadas por esta misma palabra. Pero estamos tan envueltos, tan llenos de proyectos, de sueños, nos confundimos y creemos que las bendiciones que Dios nos dispensó nos llevarán a los pináculos más altos, a las cumbres de la “gloria”…

Más esta gloria que perseguimos es un espejismo, estamos confundidos, estamos siendo engañados por el enemigo, esto es “gloria mundana” hermanos. Y de esto no nos damos cuenta hasta que ya estamos muy adentrados en la maldad. Cuando nos detenemos por un momento y revisamos nuestros caminos, percibimos que nos hemos extraviado en muchas cosas.  Sin embargo, muchos cristianos, no sienten  la misma tristeza de la que habla el apóstol Pablo: “aquella tristeza que trae arrepentimiento para vida eterna”. No, no es precisamente este sentimiento el que los consume. Los llena una tristeza provocada por las dificultades y quehaceres de este mundo: “una tristeza que provoca muerte” (2 corintios 7; 8).

Somos nosotros los que permitimos que esto nos pase, por la dureza de nuestros corazones. Entonces, desesperados por seguir “escalando posiciones” en este mundo corrompido, usamos todo tipo de artimañas, sabiendo que estas mismas acciones nos condenan… Y se nos hace pesado el “dulce yugo de Cristo”. Y no queremos dar muerte, a través de la cruz de Cristo, a todas nuestras pasiones desordenadas.

Así resulta que una dádiva buena y misericordiosa de Dios termina muchas veces en un gran mal para nosotros, no porque la dádiva de Dios sea mala, sino porque solemos olvidar a Aquél que nos la concedió. Nos desviamos, no “permanecemos” en su palabra.

Creyéndonos dueños del mundo y de nuestro futuro, qué no está en nuestras manos (Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.  Jeremías 10; 23), comenzamos a seguir nuestro propio consejo, y nos sentimos infalibles en nuestros caminos.

La prosperidad “mal utilizada” y “mal vivida” nos conduce a la vanidad, y la vanidad a la frialdad espiritual; y nos vamos secando y marchitando poco a poco… Vamos apagando el fuego del espíritu. Nos entretenemos mucho con las disputas, las luchas de poder y glorias humanas… O sencillamente la comodidad se transforma en “pereza demoledora”, ya no creemos que podemos serle útiles al Señor, sólo tenemos que vivir para gozar de todas estas dádivas y bendiciones plácidamente… Se nos borran de la memoria los tiempos difíciles, aquellos mismos días de sufrimiento que nos llevaron a buscar y a suplicarle a Dios misericordia.

En un momento de nuestras vidas cuando Jesucristo, en su misericordia, decidió llamarnos, nos encontró perdidos, extraviados, desesperados, inmersos en el dolor, en la necesidad espiritual. Él nos libertó con su palabra. Llenó nuestras vidas de paz y esperanza y, como si fuera poco, nos concedió muchas bendiciones materiales. En nuestros inicios caminamos con él con alegría y gozo de corazón.  Muchos de nosotros hicimos realidad nuestros sueños cuando comenzamos a caminar con Dios.

¿Qué más necesitaría nuestra alma y espíritu para su paz y progreso que caminar fielmente con Cristo, obedeciendo su palabra y sometiéndose libremente a su dulce yugo?

Pero ¿qué es el yugo de Cristo?

El yugo de Cristo puede traducirse como la voluntariosa abnegación, mansedumbre, humildad, tolerancia, bondad y pureza de corazón, amor no fingido, fe y esperanza.

Y esto mismo resultaría en una gran liberación, destrucción de las cadenas de prisión de pecado y de muerte.

Pero, otra vez repito, solemos olvidarnos que “vivimos en el mundo”. Un terreno hostil para el cristiano, que será siempre hostil en todo momento. Y el maligno (como león rugiente), nos acecha, nos seduce, y casi imperceptiblemente, casi insensiblemente, comenzamos a descarriarnos. No nos vamos dando cuenta, nos vamos adormeciendo poco a poco; un pecado aquí, otro allá; se nos va endureciendo el corazón y se nos vuelve insensible la conciencia. De repente, caemos en cuenta de que estamos “eligiendo pecar”…

Cierto es que todos cometemos muchos errores y nos equivocamos en muchas cosas todos los días, como dice el apóstol Santiago: “Porque todos tropezamos muchas veces” (Santiago 3; 2).

Más no podemos “elegir pecar libremente”… Fuimos rescatados de esa vida, ¿cómo podemos seguir todavía en ella? (Romanos 6; 1 y 2)

Debemos entender que en el mundo tendremos que lidiar con muchas dificultades y tentaciones (la tecnología es usada por gente perversa para viralizar toda clase de maldad), con tretas y trampas del maligno y sus secuaces. Cuando nos volvemos al Señor, no somos “sacados del mundo”, tenemos que aprovechar el tiempo para servir mejor a Dios, más ahora debemos enfrentarnos a este mundo maligno y, más que nunca, somos el blanco de todos los ataques y persecuciones del maligno. Y él quiere hacernos tropezar, distraernos; su objetivo es apartarnos de Cristo, que lo olvidemos…

Lo que le sucede al pueblo cristiano es lo mismo que le sucedía al antiguo Israel.  Cuando tomaron posesión de la tierra prometida, tan pronto entraron en ella y las bendiciones de Dios los cercaron por todas partes, ellos olvidaron a su Dios. La prosperidad los encegueció, olvidaron a Jehová, y su ley se les hizo pesada y gravosa… Recayeron en todas sus idolatrías, pero con todo, aún se creían superiores y diferentes a los demás pueblos. Entonces Dios, que siempre es fiel, tomó cartas en el asunto: les envió guerra y hambre y muchas angustias.

Pero no los dejó sin su testimonio: envió también hombres elegidos por él. Les envió “Jueces” para que los libraran de sus desgracias, censuraran su conducta y los condujeran nuevamente a los senderos de verdad y justicia.

¿Por qué debe ser azotado el hombre para entender? ¿Por qué se comporta como un mulo? (Salmo 32; 9)

¡Es la rebeldía de nuestros corazones!

La única solución para no caer enredados en las trampas y espejismos de este mundo es “permanecer en la palabra” que recibimos de nuestro señor Jesucristo.

No podemos usar las bendiciones de Dios para intentar alcanzar glorias terrenales. Si buscamos el reconocimiento de los hombres y no la aprobación de Dios, estamos errando el camino. Es por esto que viene la ira de Dios (Colosenses 3; 5 y 6).

Ustedes deben conocer a muchos hermanos (inclusive tú mismo que lees este artículo), que actúan como si todo lo que tienen fuera algo conquistado por ellos mismos, por sus propios méritos y esfuerzos. La vida del cristiano en este mundo es dura, nadie dijo que sería fácil; sin embargo, el verdadero cristiano sabe que Dios lo guarda y su misma fe le produce humildad y agradecimiento a su Señor. Dios nos ayuda a tener todo lo que hoy tenemos, él nos sostiene, de él provienen todas las dádivas y bendiciones. No tenemos nada de que alabarnos.

El que tiene discernimiento espiritual usa todas las cosas buenas de este mundo para su propio crecimiento y para el  beneficio de sus hermanos de Fe. Más para alcanzar esto debemos caminar con Cristo y permanecer en su palabra. Él nos mostrará lo bueno y provechoso de todas las cosas y nos preservará de todo lo malo.

Estamos a tiempo de darnos cuenta, queridos hermanos, de que debemos volvernos a Dios con todo nuestro corazón.

Escribo estas líneas reconociéndome como un pecador que se ha comportado rebeldemente en muchas ocasiones. No quiero tentar a mi Dios y salvador Jesucristo. No puedo y no debo seguir la corriente de este mundo; no puedo seguir errando y ver hasta dónde puedo ir sin que Dios me castigue… ¡No podemos tentar al Señor!  Me confieso ante ustedes amantes de Jesucristo y que lo buscan y suplican su gracia y misericordia.

Qué el señor en su misericordia nos ayude y no nos desampare.

Yo sólo tengo paz cuando estoy haciendo algo provechoso para Dios. Lo que me confirma que este es el camino correcto.

La paz está sólo en Jesucristo; nadie puede comprar esta paz. El que sirve a Jesucristo con un corazón puro y amor no fingido sabe que nadie puede quitarle esta paz.

Quedan aún muchas batallas por luchar. Que Dios nos permita redimir el tiempo que hemos desperdiciado en tantas estupideces. Qué Dios nos guíe y nos conceda la gracia, el poder y el espíritu de discernimiento, para que podamos “permanecer” en su palabra: “Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

Por lo tanto hermanos no nos dejemos extraviar y perder por las glorias mundanas. Reconozcamos al Señor en todos nuestros caminos. No nos hagamos soberbios atribuyéndonos a nosotros mismo los beneficios que Cristo nos dispensó libremente por su amor inmerecido. Seamos mansos y humildes de corazón como manda nuestro salvador Jesucristo. Una vez más pido a mi Señor perdón por mis pecados y equivocaciones, y le ruego que todo aquello que él me dispensa bondadosamente no sea usado como un lazo por el enemigo de nuestras almas para perdición mía.

Necesitamos perspectiva, saber y ser conscientes de porque estamos luchando. Enfocar nuestras energías en el camino de la obediencia a la palabra de Dios y obrar en consecuencia (Filipenses 3; 14).

Agradezco a Dios todo lo que tengo y todo lo que él me ofrece libremente día a día.

Qué Dios y nuestro señor Jesucristo los bendigan. Amén

 

Fernando Acuña.

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¡PEDRO SÍ ESTUVO EN ROMA!

Queridos hermanos, mucho tiempo atrás medite este asunto en mi corazón y me propuse ponerlo por escrito. Pero en aquél entonces enfrentaba yo tantas dificultades que no tuve ocasión de poder realizarlo. Luego obtuve de parte de Dios y de nuestro Señor Jesucristo un respiro y un alivio en mi vida… Más debo asumir que fui negligente, demasiado, debo confesarlo. No me puse manos a la obra y deje de lado lo que tenía pensado, hasta llegué a olvidarlo… ¡Cómo nos distraemos con el mundo! ¡Cómo las inquietudes de la vida nos llevan a concentrarnos en nuestros propios asuntos…!
Cuando miramos detenidamente estas cosas que nos tenían en ansiosa inquietud vemos que no eran más que vanidades, egoísmos, pasiones que volvían a adueñarse de nosotros, como fiebre repentina… ¡Más bendito sea Dios en el nombre de Jesús!
Él tiene el poder para librarnos de estas cosas y volvernos al camino correcto nuevamente. Ser cristianos es la bendición más grande del mundo y también mantenerse como un cristiano verdadero es la tarea más difícil del mundo… Alabo a Dios, el único Potentado y Poderoso, porque a pesar de nuestros errores y faltas, nunca deja de amarnos. A Él sean la gloria y la alabanza por todos los siglos. Amén.

“Hermanos, cuántas veces hemos caído en discusiones acerca de si estuvo en Roma o no, nuestro amado Apóstol Pedro. Todas ellas tienen su origen en un histórico dilema, por lo menos desde los orígenes de la reforma protestante: es el de llevarle la contra a todo lo que la Iglesia Católica Romana diga.
Necesariamente, todo lo que afirme esta “Iglesia” y sus jerarquías, debe ser considerado falso por un protestante o, por lo menos, mirado con recelo…
Todos sabemos que esta pretendida Iglesia es llamada Prostituta y Ramera en el libro del apocalipsis. Ella es la Babilonia apocalíptica, la mujer engañadora, mentirosa, saqueadora y blasfema. Esto es muy claro.
Sin embargo tantos odios nos generan los crímenes de esta corrupta institución, que somos llevados a creer que todo lo que ella afirme, fuera de la palabra revelada, debe ser mentira. Una de sus tantas tramas a lo largo de la historia para usurpar el poder de toda la cristiandad y concentrarlo en una sola persona, el Santo Padre: “el Papa”.
Saben ustedes hermanos que esta usurpación es muy antigua, y que tiene su fundamento en una aberrante “interpretación papista” de las palabras dichas por nuestro Señor Jesucristo a Pedro: Mateo 16: 13-20:“Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
Acorté el texto, pues quiero ir directo al asunto. Los Papistas dicen que Jesucristo fundó su Iglesia “sobre Pedro” y que por lo tanto, gracias a la imposición de manos y la “ininterrumpida sucesión”, todos los Obispos, después de Pedro (el primero), son legítimamente los dirigentes de toda la cristiandad, en virtud de este privilegio concedido por Jesucristo al Apóstol. Sin embargo, valla contradicción, algunos de los más eminentes cristianos, entre los que se encuentra San Agustín, venerado como el más grande de los “Padres de la Iglesia” y adorado como santo por los católicos del mundo entero (qué Agustín era un hombre piadoso y santo no lo pondremos jamás en tela de juicio), al dar su interpretación sobre el citado pasaje bíblico, afirma lo siguiente: “Cristo, como ves, edificó su Iglesia no sobre un hombre sino sobre la confesión de Pedro. ¿Cuál es la confesión de Pedro? ‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente’. Aquí está la roca para vosotros, aquí el fundamento, aquí es donde la Iglesia ha sido construida, la cual las puertas del infra-mundo no pueden conquistar”.
Como ven hermanos todo lo que los papistas pueden hacer y decir, después de esta declaración, no son más que artimañas y razonamientos tortuosos por los que pretenden hacernos creer que todo el trabajo de san Agustín apunta en la dirección de reconocer el “primado apostólico” de Pedro en el seno de la Iglesia de Cristo en la tierra, y decir que este texto esta sacado de contexto…
Pero es demasiado evidente lo inconsistente que es la pretendida primacía de Pedro en la Iglesia del Señor… y, a decir verdad, no necesitamos del testimonio de San Agustín para darnos cuenta de que la Iglesia de Cristo está cimentada en la Fe en su persona, en Cristo Jesús como el Hijo de Dios y salvador de todos los hombres.
No sobre un hombre, fuere él Pedro, o el que fuere…
¡Ésta es la verdadera piedra, Cristo, y nuestra fe en él!
No obstante, ha sido esta odiosa usurpación de los papistas a lo largo de la historia la que ha hecho que muchos cristianos enojados con tal situación se empeñaran en, primeramente, negar que sea legítima tal Primacía Romana y, luego, hasta poner en duda la estadía del Apóstol Pedro en Roma…
De esta manera, la tradición de que Pedro murió mártir en Roma y de que fue el “primer Papa” (en cuyo argumento también se basa la tradicional primacía romana), quedaría anulada y sería prueba de que la autoridad universal del papa sobre todos los creyentes no es más que un invento de hombres…
Empero esto no es así… Propongo ir más lejos hermanos, mirar con los ojos de la fe y leer la palabra de Dios con Discernimiento. Dejar que sea la palabra la que nos guíe y no nuestros prejuicios y propias opiniones.
Qué esta usurpación papista fue ocasión de sangrientas disputas, guerras, corrupciones varias, prohibición de leer las santas escrituras por el pueblo sobre la base de que el único que tiene la autoridad de interpretarlas es el “legítimo sucesor” de Pedro, es decir el Papa, y otra serie interminable de blasfemias y desviaciones… Todo esto nos desconsuela, sí.
Miles de almas perecieron en la oscuridad traída a la tierra por estos viles seres, durante siglos y siglos, hasta que el Señor, llegado el tiempo señalado, produjera la revolución que puso fin a todo este tormento: la reforma protestante.
Todos sabemos que la primacía del papado romano es falsa; la iglesia de Cristo está fundada en Cristo mismo como piedra angular, y como lo afirman tanto Pablo como el mismo Pedro, “todos” los creyentes son “Piedras vivas”, “edificio santo”, “ Real Sacerdocio”, que conforman el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia verdadera.
Y entonces ¿adónde pretendo llegar? A esto: una cosa no puede quitar la otra; que Pedro no fue “papa”, ni que sobre su persona Jesucristo fundara su Iglesia, no debe entorpecer nuestro razonamiento al punto de negar que sí estuvo, y con toda probabilidad, murió mártir en Roma. Y ¿por qué tal afirmación? Porque la Palabra de Dios mismo leída con discernimiento lo comprueba. Y también nos arroja nueva luz, para sí confirmar, que ya en aquellos tiempos los apóstoles sabían por revelación del Espíritu Santo que aquella ciudad albergaría una institución genocida, corrupta y malvada, a la que ya identificaban como BABILONIA. Y Pedro lo pronuncia claramente en el saludo final de su primera epístola: “La iglesia que está en Babilonia…”
Está babilonia no era un paraje casi abandonado (como lo estaba en aquellos tiempos) en las llanuras del Éufrates, la clásica ciudad babilónica de Nabucodonosor… El Apóstol se refería a la mismísima ciudad de Roma tenida como centro de toda maldad e idolatría en la tierra.
No pretendo alargarme mucho en este escrito y además no son muchos los versículos bíblicos en los cuales se hallan las pruebas que demuestran que el Apóstol Pedro estuvo en esta ciudad.
Las mismas se derivan, no tanto de la posible interpretación que le demos a la ubicación mencionada por el Apóstol al final de su primera epístola (si el término “Babilonia” describe de forma figurada a la ciudad de Roma o si se refiere a la clásica ciudad a orillas del río Éufrates), sino de los nombres de los compañeros de viaje de los mismos apóstoles.
Como sabemos, especialmente por las epístolas de Pablo, muchas hermanos de fe acompañaban a los Apóstoles en sus misiones evangelizadoras. Sus nombres, sus trabajos, sus esfuerzos, han quedado allí descritos y Pablo dedica el final de todas sus cartas a recordar a muchos de los que con constancia y dedicación le ayudaban y servían fielmente.
Siempre tuve la convicción de que todo lo que está escrito en la palabra de Dios, por algo está escrito. Puede parecernos sin ninguna importancia para nosotros, pasados muchísimos siglos, conocer los nombres de aquellos que colaboraban con lo que tenían y podían en la obra de Dios.
Nos apetece leer la doctrina y las enseñanza que contienen las epístolas Paulinas, y cuando llegamos a los saludos finales, parece que ya se pierde importancia… Y sin embargo, es por estudiar y prestar atención a estos mismos saludos finales, que propongo que razonen conmigo y logren ver, yo así lo veo, que la misma biblia prueba que Pedro sí se encontraba en la ciudad de Roma.
No sabría de ninguna manera precisar la fecha. Pero sí podremos ver que los colaboradores más estrechos de los Apóstoles se encontraban en Roma con ellos, especialmente cuando Pablo es trasladado a dicha ciudad para ser juzgado ante el Emperador.
Entre los más destacados ayudantes de Pablo en sus misiones se encuentran: Bernabé, Silvano, Lucas, Tito, Timoteo, entre otros, más muy especialmente, y dado que el comienzo de su relación personal no fue muy prometedora, se encuentra Juan, que tenía por sobrenombre Marcos (Hechos 12: 12).
Fijemos nuestra atención por un momento en la obra de colaboración de este hermano. Él aparece por primera vez cuando Pedro es liberado de la cárcel por un ángel, en el mismo capítulo 12 de los Hechos de los Apóstoles. Luego se va a Jerusalén acompañando a Bernabé y a Pablo.
Inmediatamente, recibiendo la bendición y aprobación del Espíritu Santo y los apóstoles (Hechos 13: 2 y 3), se vuelcan a la obra evangelizadora. Sin embargo, Marcos los abandona enseguida y vuelve a Jerusalén.
Pasado algún tiempo, y estando en Antioquía, Pablo y Bernabé se ponen de acuerdo en ir a visitar a las comunidades por las cuales habían pasado anteriormente. Y aquí el desconcierto entre ambos colaboradores y apóstoles: Bernabé quiere llevar consigo a Marcos, más Pablo se opone, ya que argumenta que el mismo los había abandonado anteriormente (Hechos 15: 38). Entonces Pablo y Bernabé se separan y cada uno toma caminos de evangelización diferentes.
Sin embargo, no existió una “ruptura” de relaciones, ni hubo rencores, ni herejías, ni cambios de doctrina. Ambos siguieron sus caminos, mejor dicho, los caminos trazados por Dios para ellos. Esto es lo último que sabemos de Bernabé.
Bernabé tomó a su sobrino Marcos y se fue a predicar hacia el sur. Pablo eligió a Silvano, y tomó rumbo hacia el norte…
Luego de esto hermanos, vemos relatadas las andanzas de Pablo y demás colaboradores en el resto del libro de los Hechos de los Apóstoles. Pero nada más podemos decir de la vida de Bernabé.
No obstante es de suponer que ambos, Bernabé y Marcos, junto con otros hermanos de fe, se encontraban predicando activamente la palabra de Dios y en estrecha colaboración con la comunidad de Jerusalén.
Es muy especial el vínculo que tendrían Pedro y el citado ayudante Marcos.
Uno de los Evangelios sinópticos, el de Marcos precisamente, lleva el nombre de este hermano de Fe.
Además de la tradición cristiana primitiva, no son pocos los eruditos que atribuyen este evangelio al citado personaje, y datan sus escritos como los más tempranos de la era cristiana. Se cree que es el primer evangelio escrito de la literatura cristiana, al punto de que afirman que los demás evangelios se apoyan en él para recordar los hechos de Jesús. Sea como fuere, lo importante es que la tradición afirma que Marcos era discípulo de Pedro y que su evangelio relata los hechos y la doctrina tal y como la escuchó de boca del Apóstol.
Esta laguna en la información acerca de la misma actividad de Pedro en Jerusalén y en las comunidades cristianas cercanas, no nos debe hacer pensar que los Apóstoles no se dedicaban con ahínco a la enseñanza y predicación del evangelio.
Es que este período está completamente abarcado por la actividad misionera de Pablo. Son los testimonios más abundantes y fiables que tenemos.
Nada sabemos de la vida de los demás Apóstoles. Lo cierto, repito hermanos, es que podemos encontrar información acerca de la vida de algunos de ellos en los saludos finales de las epístolas Paulinas. Es el caso de Marcos, especialmente cuando Pablo es llevado cautivo a Roma.
Es precisamente en las cuatro epístolas llamadas “Epístolas de la prisión” (Efesios, Colosenses, Filemón y Filipenses), ya que el Apóstol se encontraba encarcelado en Roma, en dónde encontramos los mayores testimonios acerca de la presencia de Marcos junto al Apóstol, o al mismo Pablo, solicitando la presencia de Marcos para ayudarle en el ministerio, como lo vemos en la segunda carta a Timoteo.
En la carta a los Colosenses, Pablo envía sus saludos a los hermanos de Colosas y menciona a Marcos («Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle»; Colosenses 4: 10) a quién también recomienda a los hermanos a tratarle con benignidad y amor si fuere enviado a ellos.
En las salutaciones finales de la carta a Filemón («Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores». Filemón 1: 24), Pablo vuelve a referirse a la presencia de Marcos junto a él, además de Lucas, y otros colaboradores.
Ya la segunda carta a Timoteo es muy difícil asegurar el lugar en el que fue escrita.
La tradición afirma que Pablo estuvo por dos veces encarcelado en Roma. La primera duró dos años, es la que se relata en el libro de los Hechos de los Apóstoles, en la cual Pablo se encuentra viviendo en una casa alquilada custodiado por un guardia, a espera de la audiencia con el Emperador de Roma.
Luego de esta espera parece que el Apóstol quedó libre, y algunas inferencias de ello podemos descubrir en la citada epístola a Timoteo.
En ella Pablo solicita la presencia de Marcos y afirma que le es “útil” para el ministerio.
Probablemente esta epístola fue escrita en Roma al final de la vida del Apóstol, ya que en ella encontramos este indicio: “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano” (2 Timoteo 4: 6).
Lo que me interesa resaltar de todas estas salutaciones finales de Pablo es la presencia de estos infatigables colaboradores de los Apóstoles. Ellos siempre los rodeaban, les servían en todo, algunos de ellos permanecieron años acompañando a un mismo Apóstol en especial.
Es el caso de Lucas, que viajo por casi todo el mundo conocido de aquél entonces con Pablo. Pablo lo menciona hasta el final de su vida y lo podemos comprobar también en los saludos finales de casi todas sus epístolas.
Si de aquí inferimos que estos hombres tan dedicados y sufridos por los peligros de los viajes, y lo que significaba en aquél entonces predicar la palabra de Cristo, persecución y muerte, y el que muchos de ellos permanecieran mucho tiempo al lado de un mismo Apóstol, no debe extrañarnos que Pedro se encontrara en Roma junto con Marcos y también Silvano, un fiel colaborador de Pablo en sus primero viajes (1Pedro 5: 12 y 13).
Silvano acompañó a Pablo en su segundo viaje, y en las epístolas a los Tesalonicenses aparece encabezado su nombre junto con el de Timoteo y Pablo como coautor de las mismas.
Sin embargo, aquí pasa lo mismo que con Bernabé. Silvano desaparece de las crónicas del libro de los hechos y no figura en los saludos finales de las epístolas Paulinas. No acompaña a Pablo en su tercer viaje misionero y ya nada podemos decir de su actividad misionera posterior, salvo cuando lo vemos aparecer junto a Pedro y Marcos en la salutación final de la primera epístola de Pedro.
Muchos dirán que es pura conjetura afirmar que Pedro sí estuvo en Roma y que la palabra de Dios lo confirma… Lo que propongo es cada uno lea la palabra de Dios buscando solamente la verdad con un corazón sincero.
Yo creo que esta es la llave para entender la palabra de Dios: Leerla pidiéndole a Dios guía y discernimiento.
Hermanos: estos compañeros fieles acompañaron a los Apóstoles durante su ministerio y soportaron las mismas tribulaciones que ellos. Debemos sacar la lógica conclusión de que estaban con ellos al final de sus vidas. Eran sus maestros, sus Padres espirituales, como los mismos Apóstoles se referían a todos ellos: “Gozo mío y corona mía” (Filipenses 4: 1); “Pues aunque tengáis diez mil tutores en Cristo, no tenéis muchos padres; porque en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio” (1 corintios 4: 15); “Por esto, os he enviado a Timoteo, quien es mi hijo amado y fiel en el Señor…” (1 corintios 4: 16); “Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis” (1 Pedro 5: 12); “La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan” (1 Pedro 5: 12).
Y Podría seguir hermanos, así, buscando ejemplos en la palabra de Dios acerca del amor incondicional que unía a la Iglesia primitiva.
Por eso digo que ya que la palabra nos arroja luz sobre estos últimos momentos de la vida de los principales Apóstoles, nos sirvamos de ella para deducir una clara idea de que nos que querían decir y adónde se encontraban y con quién estaban, de estos saludos finales de sus cartas. No están en vano puestos en la Biblia. No crean que para nada sirvan. No menosprecien la palabra de Dios.
Tanto Silvano como Marcos eran queridos por Pablo, y seguramente se trasladaron a Roma junto a Pedro, o tal vez Pedro llego después de ellos. Lo que no deja duda alguna, es que en las cartas a los Colosenses y a Filemón, Marcos, compañero y discípulo de Pedro, se encuentra en Roma junto a Pablo.
Que Pablo no lo mencione no significa que Pedro no se encontraba en la ciudad.
Pedro pudo haber llegado después de escritas las epístolas referidas, y por eso no se encuentra con el grupo que acompaña al Apóstol.
Pero si tenemos en cuenta de que estos discípulos rara vez se separaban de los Apóstoles (Pedro habla de Marcos: “Marcos a quién quiero como a un hijo”), entonces cobra un sentido mucho más claro y preciso la salutación final de la primera epístola de Pedro: “La iglesia que está en Babilonia”.
Razonando de esta manera y alumbrándonos con la luz que la palabra de Dios nos brinda, podemos entender claramente el sentido de palabras y símbolos usados por los Apóstoles para describir de manera apocalíptica muchas cosas.
Esta Babilonia se refiere claramente a la ciudad de Roma. Por el espíritu santo sabían los Apóstoles que en aquella ciudad se situaría el trono de Satanás. Ella heredaría el trono de maldad y perversidad de la clásica ciudad del Éufrates.
El papado romano y toda su vergüenza representan a la detestada babilonia con su inagotable fuente de mentiras, crímenes y blasfemias contra Dios.
Esta es la luz, hermanos, que nos arroja la palabra de Dios. Aprovechemos y sirvámonos de ella para alumbrar nuestro camino y nuestro entendimiento.
Que Dios y nuestro Señor Jesucristo los bendigan e iluminen. Es mi más fervoroso deseo el que la verdad crezca y el conocimiento se haga abundante, y que muchos puedan discernir la verdad de Dios. Amén

Los saluda un hermano de fe en Cristo Jesús Fernando Acuña Pintos.

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“Dios prende a los sabios en su propia astucia”.

El hombre es un ser extraordinariamente paradójico… Se maravilla ante el ‘diseño’ de sus propias creaciones… alaba constantemente su capacidad, inteligencia, raciocinio y creatividad…
Si colocáramos a un hombre frente al Monumento Nacional Monte Rushmore (Keystone, Dakota del Sur, Estados Unidos), donde fueron esculpidos los rostros de cuatro grandes Presidentes de los Estados Unidos de América (G. Washington, T. Jefferson, T. Roosevelt, A. Lincoln),  estoy seguro que este hombre cualquiera, «No diría», que estos rostros, de más de 18 metros de altura esculpidos en granito, se formaron por la acción del viento y la arena que, a lo largo de cientos, quizá miles de años, tallaron pacientemente las rocas y les dieron estas formas tan peculiares… ¡No diría eso seguro!
Diría más bien que la roca de granito fue trabajada por cientos de obreros, y que la ‘planificación’, ‘un diseño preconcebido’, y mucho ‘talento’, dieron como resultado unas hermosas y fantásticas imágenes que rinden homenaje a los ‘padres fundadores’ de la Nación Norteamericana.
Y así podríamos seguir, mencionando cada uno de los grandes ‘inventos’ de la humanidad, creaciones y diseños hermosos, talento puro, que nos deslumbran hasta el día hoy. ¿Nadie diría que la icónica ‘Torre Eiffel’ en Paris la «montó» un «virulento tornado» arrojando acero a diestra y siniestra, no?
Bueno, así como no podemos afirmar estas barbaridades, sin demostrarle a los demás que estamos ‘enajenados mentalmente’, debemos aplicar el mismo ‘sentido común’ a la hora de analizar lo que la mismísima tecnología nos está mostrando acerca del ‘diseño implícito’ que contemplamos en la naturaleza, en la biología, en la formación y composición misma de la vida…
Infelizmente, hermanos, esto no sucede así a la hora de «analizar imparcialmente» lo que la misma ciencia nos está enseñando…
Es aquí donde comienza el desvarío y la enajenación mental… Yo diría que es aquí donde vemos el ‘pecado del hombre’, su rebeldía, dureza de corazón…
La ciencia nos ha permitido contemplar lo maravilloso de la creación al detalle, la unidad viva más pequeña, un mini-universo perfectamente diseñado, acoplado, donde cada minúscula partícula fue diseñada para desempeñar una función específica: ¡LA CÉLULA!
Y por más que el discurso ‘darwinista moderno’ siga engañando a placer, con presuntos descubrimientos que prueban tal cosa o tal otra de la falsa teoría de la evolución por selección natural, el embrollo evolucionista, el callejón sin salida está frente a sus inventivas y artilugios dogmáticos y su apestosa retórica, vacía por cierto, viciada aún más en razonamientos circulares…
¡Te sigue persiguiendo el histórico enigma darwinista! ¿Qué vino primero, el huevo o la gallina? ¿Las proteínas, el ADN o el ARN?…
Seguramente dirán que se resolvió esta cuestión con la hipótesis del ‘mundo del ARN’…
¡Nada de eso!
El enigma está ahí, y los estudios más elaborados sobre el asunto contienen palabras como estas, salidas de la mismísima boca de la Premio Nobel de Química israelí, Ada Yonath: ‘SorprendenteIntriganteIngeniosoDiseño… y culmina con un sorprendente: “ingeniosamente diseñada para sus funciones”…
¡Complejidad irreductible!
Siempre ha sido así, no existe una parte sin la otra, todo es un complejo sistema funcional, perfectamente diseñado. Esa es la estructura misma de la vida.
No dejemos que nos confundan, la vida responde a un diseño implícito, estamos hechos a medida, toda la vida está hecha a medida, todas las especies, con toda su diversidad y complejidad
¡No discutan chiquiteces!
La teoría de la evolución, tal cuál la enseñan las escuelas y universidades, enmascara sus verdaderos propósitos. Sus postulados reduccionistas dejan la vida librada al más puro AZAR. A la más burda CASUALIDAD.
Luego se ponen a discutir y enredarte charlataneando sobre fósiles, y te dicen que este proviene de esto, y aquello de esto otro… (Pero un fósil transicional… ¡Nada!), en el fondo, no prueban absolutamente nada.
Si vas cada vez más hacia atrás y llegas al punto cero, al inicio, te vas a dar de cara con el DIOS AZAR… Tus preguntas a  ¿Cómo llegamos a estar acá? ¿de dónde venimos?  ¿de dónde salió tanta diversidad y complejidad biológica? tendrán una sola repuesta: CASUALIDAD
“ERRORES DE REPLICACIÓN GENÉTICA” QUE DIERON ORIGEN LA DIVERSIDAD DE ESPECIES
FUERZAS CIEGAS QUE HICIERON POSIBLES MODIFICACIONES IMPOSIBLES
FUERZAS CIEGAS, SIN CONCIERTO NI PROPÓSITO, “CREANDO DE LA NADA” NUEVOS ÓRGANOS, EXTREMIDADES, FUNCIONES, DANDO NUEVAS CAPACIDADES, AGREGANDO NUEVA INFORMACIÓN GENÉTICA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE ESTRUCTURAS BIOLÓGICAS INFINITAMENTE COMPLEJAS, INDESCIFRABLES Y QUE CAUSAN ESTUPEFACCIÓN HASTA EL DÍA DE HOY
Al ver un reloj dicen: ¡Esto es fruto de la inteligencia e ingenio humanos!
Al ver un coche dicen: ¡La ingeniería humana es fantástica!
Al ver un rascacielos dicen: ¡Qué maravillosa es la arquitectura creada por el hombre!
Al ver la complejidad y diversidad de la vida dicen: ¡Evolucionó por AZAR Y NECESIDAD!
¡Esto es una verdadera locura!
¿Qué son en comparación con la perfección y diversidad de la vida las obras ‘creadas’ por el hombre?
¿En qué podemos competir con el AUTOR de la vida misma?
¿En qué podemos superarlo?
Con toda nuestra sabiduría y tecnologías, no fuimos capaces de ‘crear’ una sola bacteria en nuestros magníficos laboratorios…
¡Qué decir ante el espectáculo de diversidad y complejidad biológica de millones de especies animales y vegetales que contemplan nuestros ojos!
El predicador lo dijo: ¡Dios prende a los sabios en su propia astucia! (Job:5:13)
Y ¡La sabiduría del hombre es necedad para Dios! (1 corintios 3:19)
Qué Dios los bendiga queridos hermanos de Fe en Cristo Jesús, y que Él en su sola gracia, los aparte de barbaridades tan grandes como lo son tales enseñanzas.
Ruego a Dios que les de discernimiento. Amén
Saludos de un hermano de Fe.
Fernando Acuña.

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HISTORIAS DE SUPERACIÓN: “ALLANANDO MONTAÑAS II”

“Has llegado a este humilde rincón. Entre millones de páginas, Dios, te ha traído hasta aquí. Ahora te ruego que tengas fe, y también paciencia, pues ellas son fuerzas inseparables que alimentan y forjan el espíritu humano.
No dejes de leer este mensaje, saca provecho de todo lo bueno que el Espíritu de Dios se digne en mostrarte. Que Dios te Ilumine y te bendiga”. Amén.
Estos tres personajes que les presento en esta ocasión, hermanos míos, terminaron sus vidas de forma trágica y cruel.
Sin embargo, han cambiado el curso de la historia en sus respectivos países y, para toda la humanidad, son ejemplos de valentía, coraje, determinación, lucha infatigable, fuerza de voluntad, fe indomable y amor por sus pueblos, por sobre todas las cosas.
Como les comentaba, estos tres personajes comparten un destino bastante parecido que acabó, infelizmente, de manera trágica, pues los intereses de gente egoísta y malvada terminaron por interrumpir la vida de una humilde y valiente muchacha, y también la de dos hombres, sufridos luchadores, amantes de la libertad, la justicia y la paz.
Es increíble como al estudiar la historia de la humanidad, contemplamos la aparición de hombres y mujeres que, en el momento justo, preciso, han dado un giro de 360º a los acontecimientos de su época.
¡En el fondo todos los que buscan la verdad saben que esto no es casualidad!
Los hechos trágicos que tuvieron que enfrentar estas personas: prisiones, torturas, angustias, sufrimientos, y finalmente el martirio, nos demuestran, hasta qué punto estaban convencidos de que sus causas valían la pena, incluso si fuera necesario, entregar su misma vida.
Lucharon de manera infatigable por la libertad, la justicia y la paz.
Reflexionando sobre la vida y las luchas de estas ‘personas providenciales’ pude ver y entender, lo que antes no veía ni entendía…
Hermanos nuestra ‘ceguera espiritual’ nos lleva a engañarnos continuamente… Se engañan y mienten a sí mismos, todos aquellos que se creen dueños de su propio destino; ignoran la palabra de Dios que dice claramente en Jeremías 10-23: “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su propio camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos”.
Y nuevamente en Proverbios 16-9: “La mente del hombre planea su camino, pero el Señor dirige sus pasos”.
Proverbios 20-24: “Por el Señor son ordenados los pasos del hombre, ¿cómo puede, pues, el hombre entender su camino?”
Estamos tan ‘empapados’ de esta cultura ‘súper individualista’ que todos nos creemos dueños y señores de nuestros pasos.
Más día tras día el Señor nos golpea y nos llama la atención para que reflexionemos y recapacitemos acerca de nuestros caminos.
Si nos fijamos con atención, y apartamos de nuestras mentes las nociones erróneas de azar y casualidad, veremos cómo actúa Dios en nuestras vidas. Poniéndonos a prueba, dándonos y quitándonos, haciendo y deshaciendo, llevándonos siempre a una nueva experiencia, hasta que reconozcamos que sólo Él, es el dueño de nuestras vidas y, por lo tanto, decide sobre nuestros caminos.
¡Sólo Dios sabe cómo atraernos de manera eficaz!
Algunos son llamados al oír la palabra de Dios predicada por algún servidor suyo.
Más no siempre es así ¿quién puede ponerle reglas a Dios? ¿Quién debe decirle cómo actuar y de qué manera llamar a sus siervos?
A estos que le ponen límites a la piedad, amor y poder infinitos de Dios, que vuelvan a consultar sus biblias, pues en ella se dice que el poder de Dios no tiene límites, que su misericordia y su amor son infinitos, y los casos de hombres y mujeres que han sido llamados por el Señor y respondieron a su llamado, “sin siquiera conocerlo”, son más que ejemplares: Abraham: vivía en Ur, tierra de los caldeos, nada sabía nada del Señor; su padre adoraba ídolos… como dice Josué, 24-2, más Dios se le apareció a Abraham y le ordenó emprender un camino distinto, y Abraham obedeció al llamado de Jehová.
Moisés: aunque era de origen hebreo había sido educado en la ‘corte pagana’ del faraón egipcio, nada sabía de Jehová antes de que el Señor lo llamara para liberar a su pueblo.
Ciro: predestinado por Dios, no sólo para ser Rey de Persia, sino libertador de Israel, anunciado ‘mucho antes de nacer’ por el Profeta Isaías, nada sabía de Jehová. Dios mismo lo dice: “Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste”.
Y que ejemplo mejor que el del propio Apóstol Pablo: ‘perseguidor’ de la congregación de Cristo, apartado de la misericordia de Dios, ‘fue llamado’ por el Señor, y terminó por transformarse en el más eminente de los Apóstoles y cristianos de todos los tiempos.
Dios les reserva a los hombres un camino y un papel en la historia y, muchas veces, Dios se sirve de aquellos hombres y mujeres más débiles, excluidos, pobres y miserables, aquellos impensados, alejados del poder y las glorias humanas…
Quiero compartir con ustedes hoy, la vida de tres personas que han aparecido, por gracia de Dios, en un momento particular de la historia, y han cambiado los destinos de millones de seres humanos, dejándonos como legado un verdadero ejemplo de vida.
Pero para el que tiene fe, estas historias de vida y superación sirven, principalmente, para demostrarnos como ‘Dios interviene’ en los asuntos de los hombres aquí en la tierra en todo momento.
MARTÍN LUTHER KING; JUANA DE ARCO Y MAHATMA GANDHI. Son los tres personajes que he elegido para esta ‘segunda parte’ de:
HISTORIAS DE SUPERACIÓN: “ALLANADO MONTAÑAS II”
*Comencemos: 

¡MARTIN LUTHER KING!

Martin_Luther_King_Jr_NYWTS¡Qué lucha desigual la de este hombre! ¡Qué tesón y cuánta entrega! ¡Cuán justa también su causa!
Es triste observar como hombres de Estado, tan ‘sabios y cultos’, no hicieron absolutamente nada durante muchísimos años, para ponerle fin a una ‘ideología racial’ que segregaba y mutilaba, no solo derechos sociales y políticos de una comunidad entera en virtud de su color de piel, sino que en su indolencia (tal vez ‘adherencia’ a esta ideología), permitieron que se incumplieran los ‘derechos más básicos’ que debe cumplir el Estado como tal, derechos a los que deben acceder todos los ciudadanos que conforman una Nación que dice vivir en un régimen ‘democrático pleno’…
Estos derechos estaban reconocidos por las ‘cartas constitucionales’ de los nacientes Estados Modernos y la conquista de tales derechos, se lograron luego de largas y sangrientas guerras… bajo ríos de sangre…
Las revoluciones de los siglos XVIII y XIX proclamaban la ‘Igualdad absoluta’ de derechos de ‘todos los hombres ante la ley’, por su misma ‘condición humana inherente’. O sea, los hombres ‘Nacían con derechos Inalienables’, usando la terminología que tanto les gustaba a los redactores de tales cartas constitucionales…
Luego, la realidad se encargó de demostrar que aquellas ‘Declaraciones de Derechos’ no eran más que tinta y papel…
Nadie ha sufrido más esta dura realidad que la población afrodescendiente, no sólo en los Estados Unidos, sino en el mundo entero (Hasta hoy la padece).
Luego de que la mayoría de las Cartas Constitucionales promulgadas por las nacientes Repúblicas de nuestro mundo contemporáneo declararan con ‘bombo y platillo’ la absoluta igualdad de todos los hombres por ‘su sola condición de tal’, fue más que evidente, con el paso del tiempo, de que a los ‘Negros’ no se los consideraba ‘hombres’, no eran ‘seres humanos’…
Nada ilustra más esta cruda verdad, sin embargo, que la situación de la población afrodescendiente de la Nación más Rica y Poderosa del mundo: Estados Unidos.
En 1950, casi cien años después de finalizada la Guerra de Secesión (1861-1865), la situación de la población negra en los Estados Unidos seguía siendo lastimosa.
Ya no eran esclavos, es cierto, en el papel… pero en la vida cotidiana, se veían sometidos a todo tipo de prohibiciones y vejaciones que hacían de la vida de estas personas un verdadero infierno
Fue en un momento tan providencial como este que hizo su aparición un Pastor Baptista nacido en la ciudad de Atlanta en enero de 1929: Martin Luther King.
No me interesa aquí escribir los datos biográficos completos de Martin Luther King. Eso se puede encontrar en cualquier página de biografías. Sólo me concentraré en la situación de la población afrodescendiente de los Estados Unidos, y la lucha personal de este hombre por combatir tan humillante condición.
Martin se horrorizaba ante el trato a que eran sometidos tanto él, como los demás ciudadanos negros de todo el país, especialmente, en las ciudades del sur de los Estados Unidos.
En los autobuses, los asientos delanteros, hasta la mitad del vehículo, estaban reservados para la gente blanca, y el fondo, para los negros.
Existía una cantidad de lugares en los cuáles sólo se permitía el ingreso de blancos: restaurantes, clubes, bares, colegios, etc.
Había lugares creados exclusivamente para los negros. En definitiva, ser negro en este país y especialmente en esta época, significaba estar excluido de la vida pública y social.
¡Cuán difícil y angustioso es vivir en estas condiciones!
Marginados de todo, a la población negra solo le quedaba resignarse a aceptar los peores puestos de trabajo, vivir en la pobreza y en los barrios de la periferia, en las peores condiciones de vida; sufrir día a día el desprecio y la vejación de aquellos ‘seres superiores’, de los que sólo podían esperar escarnio, exclusión y burla…
Harto ya de tal situación Martin, decide tomar partido por los suyos, cuando en diciembre de 1955 Rosa Parks, una mujer negra, es arrestada por violar las ‘leyes segregacionistas’ de la ciudad de Montgomery.
Su crimen: “No ceder su asiento en el autobús a un hombre blanco…”
En este momento se inicia la lucha de este hombre por cambiar esta situación.
La primera medida, fue incitar a la población negra a un boicot de autobuses, medida esta que fue acatada de inmediato por los afrodescendiente.
Esta situación se mantuvo por más de un año, y obtuvo como premio, el que la Corte Suprema de Estados Unidos, declarara ilegal la segregación en los autobuses, escuelas, restaurantes, colegios y otros lugares públicos.
Teniendo como máximo referente en este estilo de “lucha pacífica” a Mahatma Gandhi, Martin Luther King fue elegido presidente de la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano, y comienza a organizar a las iglesias afroamericanas en las ‘protestas no violentas’, en su lucha por los derechos civiles.
En este marco de protesta no violenta y ‘concientización’ de la opinión pública norteamericana, comienzan las movilizaciones y multitudinarias marchas pacíficas que demandaban igualdad de derechos.
Recordemos que los negros, no sólo estaban sometidos a ‘leyes de segregación y exclusión’, casi total, de la vida pública, sino que además no tenían, siquiera, derecho a voto.
Martin Luther King hizo de la ‘Biblia y de su mensaje evangélico’, el centro de su predicación por la igualdad de derechos.
En sus discursos decía que la humanidad debía abandonar la ‘Montaña de la violencia’ y dirigirse hacia ‘la tierra prometida de justicia y fraternidad’.
Con esta filosofía de vida cristiana, encaró la dura tarea de ‘allanar’ esta terrible y escabrosa montaña de discriminación y el odio.
Durante la campaña del boicot de autobuses de Montgomery, Martin, permaneció arrestado, su casa fue incendiada, numerosos activistas segregacionistas blancos (Ku Klux Klan) asesinaron y lastimaron a muchísimas personas, buscando el fracaso de la medida.
Para empeorar las cosas, se enfrentaba no sólo a sus opositores y detractores blancos, sino que los mismos por los que luchaba, también se le oponían…
En una ocasión, mientras firmaba autógrafos de su reciente libro, que trataba sobre la desigualdad y el odio, una mujer negra, llamada Izola Curry lo apuñaló. Se salvó de la muerte milagrosamente…
Combatiendo así, contra todo y contra todos, Martin Luther King tuvo que experimentar la angustia de ver su causa precipitarse, casi hacia el total fracaso, por el surgimiento de un ala extrema de protesta, liderada por el exaltado predicador musulmán MALCOM X.
Las predicaciones de este hombre estaban en total contradicción con el mensaje de Martin, ya que su extravagante y demencial creencia, afirmaba que los negros eran la ‘raza originaria del mundo’, y que los hombres blancos eran ‘diablos’, creados por un científico llamado Yacub…
Se afirma que en su último año de vida (1965), luego de abandonar la Nación del islam (1964), las creencias de MALCOM X se matizaron un poco, y su discurso se tornó más conciliador, aunque continuó afirmando que los negros tenían el legítimo derecho de defenderse de sus agresores por ‘cualquier medio’ necesario.
También rechazó la ‘no violencia’ como el único medio para alcanzar la igualdad, declarando que él y los demás miembros de la ‘Organización de la Unidad Afroamericana (creada por Él en junio de 1964)’, estaban decididos a ganar la libertad, la igualdad y la justicia, por cualquier medio…
¡Cuántas angustias tuvo que vivir y experimentar Martin Luther King!
Luchaba en varios frentes: contra gobiernos hostiles; prejuicios seculares; odios y egoísmos exaltados; ignorancia y violencia; contra viento y marea…
El punto culminante de su lucha llego en el verano de 1963 cuando organizó y lideró una multitudinaria marcha hacia la ciudad de Washington, en la que participaron alrededor de 250 mil personas, y en la que Luther King y otros líderes antirracistas, fueron recibidos por el presidente Kennedy.
Pero las promesas de Kennedy, quién se comprometiera a agilizar su política contra el segregacionismo en las escuelas, y tratar el problema del desempleo que afectaba de manera especial a la comunidad negra, quedarían en el aire, al morir asesinado unos meses más tarde.
Tampoco ayudó el hecho de que Martin Luther King fuera reconocido con el premio Nobel de la Paz en 1964, ya que la violencia y lo susceptibles que eran a ella, los grupos más marginados de la población negra, contrarios a la integración, fueron en aumento dando al traste con el mensaje pacifista predicado por él.
Para el año 1965, Martin Luther King decidió dar un paso más en su lucha por la igualdad civil, la justicia social y el fin de la pobreza, luego de liderar una multitudinaria marcha desde Selma hasta la ciudad de Montgomery (con la cual lograron unos meses más tarde, que el presidente Lyndon Johnson aprobara una Ley que garantizaba el derecho a voto para los ciudadanos negros sin restricciones), comienza a cuestionar públicamente y con dureza, la intervención de los E.U.A. en la guerra de Vietnam, acusando a su Gobierno de que ‘ocupaban el país como si fuera una colonia’, y llamó al gobierno de los Estados Unidos de: ¡El más grande proveedor de violencia en el mundo!
Un año antes de su muerte, 1967, emprende la llamada ‘campaña de los pobres’, con el fin de luchar por el fin de la pobreza y la desigualdad social, usando un eslogan que resume su alcance universal: “No deben ser sólo las gentes negras, sino todos los pobres. Debemos incluir a los amerindios, los puertorriqueños, los mexicanos e, incluso, a los pobres blancos…”
Martin Luther King estaba convencido de que la reconstrucción misma de la sociedad era el verdadero problema que había que resolver.
Luego de que, con enorme sacrificio, se empezara a vislumbrar la luz al final del túnel, el 4 de abril de 1968, a las 18 horas y un minuto, fallecía asesinado, mientras estaba en el balcón del Lorraine Motel en Memphis.
Mientras se celebraban sus funerales, una ola de violencia extrema recorrió todo el país…
Un día antes, con increíble intuición profética, había dicho ante su auditorio: “No es verdaderamente importante lo que ahora ocurre… Algunos han comenzado a hablar de amenazas que se perfilan. ¿Qué es lo que me podría ocurrir por parte de uno de nuestros malvados hermanos blancos? Como todo el mundo, a mí me gustaría vivir mucho tiempo. La longevidad es importante, pero eso es algo que ahora no me preocupa. Yo solo quiero cumplir la voluntad de Dios. ¡Y él me ha autorizado a subir a la montaña!
Y he mirado en torno a mí y he visto la tierra prometida. Puede que yo no vaya allí con vosotros. Pero quiero que sepáis esta noche que nosotros llegaremos como pueblo a la tierra prometida. Y estoy muy feliz esta noche. No tengo ningún temor. No tengo miedo de ningún hombre”. ¡Mis ojos han visto la gloria de la venida del señor!
Y así, de forma cruel e infame, fue quitada la vida de unos de los hombres más influyentes y más importantes exponentes de la lucha por la paz, la igualdad y la justicia social en la historia de la humanidad.
Lo más hermoso de su ideología quedó plasmado en sus discursos, en aquellas palabras cargadas de sensibilidad, emotividad, amor, tolerancia, súplicas por la justicia…
Quisiera reproducir aquí algunas partes de sus más emotivos discursos; son palabras que resuenan hoy en nuestros oídos y retumban en nuestras conciencias; palabras que nos hacen temblar de espanto, no sólo por la dura realidad que enfrentaron aquellas personas en aquellos años, sino porque, infelizmente, en muchos lugares del mundo la discriminación racial sigue siendo causa de atropellos, odios, discordias, exclusión y olvido, para quienes la padecen…
Yo me pregunto si los habitantes del África fueran blancos, si el mundo permitiría que millones de almas, fueran condenadas desde su nacimiento a la resignación, a la pobreza y a no tener más alternativa que la violencia como forma de ganarse la vida…
Pero ellos son negros, son ‘cosas’, miles mueren de hambre y sed cada día, y al mundo no le importa…
Basta con enviar a un ejército de la ONU y listo…
Así, el saqueo de estas poblaciones está controlado. Ahora los grandes capitales pueden fomentar las guerras civiles, que devoran a varias de estas Naciones, para saquear y robar a voluntad sus riquezas naturales… ¡Todo es un negocio redondo!
¡Pocos se enriquecen! ¡Miles mueren cada día!
Ejércitos de pacificación en zonas de luchas tribales…
Eufemismos que disimulan el más escandaloso robo, financiación y promoción de la guerra y la industria de guerra mundial.
Si hoy la población negra es respetada en muchos ámbitos, y la condena general del racismo a nivel mundial ha surtido algún efecto sobre las indomables fuerzas del egoísmo humano, todo ello se debe a la infatigable lucha de este hombre enviado por Dios, para iluminar y traer un poco de amor y tolerancia, a nuestro oscuro y tenebroso mundo.
Entre 1957 y 1968, Martin Luther King había recorrido más de 9,6 millones de Kilómetros, hablado en público más de 2500 veces, arrestado por la policía en más de veinte ocasiones, y había sido agredido físicamente al menos cuatro veces…
¡Yo Tengo un Sueño!
“Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad…
“La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás…
¡Hoy Tengo un Sueño!
“Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: Afirmamos que estas verdades son evidentes, que todos los hombres son creados iguales”.
Martin Luther King 1929-1968
“Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano”.

JUANA DE ARCO

Portrait_jeanne_d'arc¿Qué resta aún por agregar a la ‘leyenda’ de esta fantástica mujer?
Su vida discurre entre lo imposible, lo irreal; en un mundo medieval caballeresco, dominado por una concepción machista y patriarcal de la familia, no había margen para el desarrollo de la personalidad y talento femeninos…

Aparte de las tareas del hogar, hilado y faenas del campo, ¿qué lugar ocupaba la mujer en la sociedad medieval? ¿Cómo era tratada? ¿Qué espacio se le concedía para el desarrollo de su inteligencia y talento naturales?
¡Poco! Nada diríamos… triste realidad femenina (excepto para algunas mujeres de ‘familias nobles’, quizás también las que se hacían monjas), expresada más arriba: hogar, hijos, hilado, faenas de campo…
La concepción ideológica de la época, una sociedad estamental cerrada, relegaba a la mujer al último escalón de la sociedad.
Considerada ‘inferior’, por el órgano que detentaba el poder y la supremacía cultural, la Iglesia, la mujer estaba obligada a una completa sumisión a su marido.
Sería imposible entender y comprender la magnitud de la gesta de esta muchacha sino se toman en cuenta todos estos matices, las características de una sociedad que, si bien había sufrido grades cambios a nivel económico y cultural (Siglos XI-XV), la enorme mayoría de su población continuaba alimentado su piedad con la ‘fe católica simple’. Una tradición religiosa que se nutría de todo tipo de ‘supersticiones’ y acrecentaba a sus creencias, cada día, una mayor devoción a la virgen y los santos…
El mundo de la baja edad media, fuera de las murallas de las ciudades, continuaba oscuro y sombrío…
La vida seguía su curso divagando entre la dureza del trabajo campesino, la violencia, el hastío de la pobreza, la familiaridad con la muerte y el fantástico mundo de las supersticiones populares…
Fue en este difícil y complejo panorama que nació, el 6 de enero de 1412, Juana de Arco, en un apartado villorrio, en Domrémy, Ducado de Lorena, vasallo del Sacro Imperio Romano Germánico.
Por esta misma razón sus voces le decían: “¡Parte para Francia!… en nombre del Rey de los Cielos, debes coronar al Delfín como el legítimo Rey de Francia”.
He decidido usar para relatar esta pequeña biografía de Juana de Arco, un precioso librito, muy viejo ya, escrito hacia la mitad del siglo XIX, por MARIA CASQUET llamado, ‘Santa Juana de Arco’.
Este pequeño librito contiene citas textuales del proceso que se llevó a cabo contra Juana de Arco. Lo recomiendo para todos aquellos que quieran conocer en profundidad, tanto sus gestas y batallas heroicas, como los aberrantes tratos a los que fue sometida esta valiente mujer. Como siempre supo contestar a sus acusadores con educación, claridad e inteligencia.
La infancia de Juana no se diferenció mucho de la mayoría de los niños de su tiempo. Vivía en una modesta casa junto a sus padres y hermanos. Era analfabeta, se dedicaba a las tareas del hogar con su madre y también al cuidado del ganado familiar.
Poco se puede saber con seguridad sobre estas tempranas fechas de su vida. Toda la información que de ella se tiene, proviene del proceso que se le hizo en Ruán.
Lo que sí podemos afirmar con seguridad, es que Juana compartiría el mismo sentimiento de angustia y conmiseración que sentían todos los habitantes del reino por aquellos tiempos.
A la edad de 13 años, según ella mismo confeso durante el interrogatorio, tuvo una visión en el jardín de su casa: “Yo tenía trece años cuando escuché una voz de Dios”.
Las voces, le comunicaban sus mensajes hasta ‘tres veces por semana’.
Juana las identificó como pertenecientes a “Santa margarita, Santa catalina y al Arcángel Miguel”.
Las voces la apremiaban: “Juana, tienes que cambiar de alma y realizar actos maravillosos, porque el Rey del cielo te ha elegido para ayudar al Rey de Francia. Vestida de hombre, tendrás que llevar armas, ser capitán en la guerra y disponerlo todo según tu criterio”.
Juana pasa dos años compartiendo la intimidad con los ‘enviados de Dios’ sin decir nada a nadie.
Luego, las voces le ordenan: “Ve a Vaucouleurs a ver a Roberto de Baudricourt…”
Juana insiste ante su familia, y su tío Durant Laxant la conduce hasta Roberto de Baudricourt, comandante de la guarnición establecida en Vaucouleurs.
Juana quería una ‘pequeña escolta’ para llegar hasta Chinon, donde estaba el campamento del Delfín: “Estoy aquí para pedir a Braudricourt que me acompañe o haga acompañar ante el delfín. No se ocupa de mí ni de mis palabras, y sin embargo, aunque tenga que gastarme las piernas hasta las rodillas, es necesario que antes de cuaresma haya visto al delfín… Ni los reyes, ni los Duques, ni la hija del Rey de Escocia ni nadie en el mundo pueden recobrar el reino de Francia, que no lograra auxilio si no es por mí. No es este mi oficio, preferiría hilar al lado de mi madre, pero tengo que marchar, tengo que actuar, porque mi Señor quiere que realice estas cosas”.
¡Qué tragedia vivía Francia en aquellos días! ¡Qué angustia vivían sus gentes!
El reino asolado por los ingleses; los campos y las villas arrasadas; los hombres asesinados y las mujeres violadas… ¡La ambición humana no conoce límites!
No contentos con poseer una gran Nación al otro lado del Canal de la Mancha, los ambiciosos Reyes de Inglaterra codiciaban ahora las tierras del reino de Francia.
Y es que en aquellos tiempos, las alianzas matrimoniales y los casamientos acomodados por los soberanos, cuando los prometidos no contaban siquiera los 10 años de edad, enredaban de tal modo la política europea, que hombres que jamás habían pisado suelo extranjero, se encontraban, de un día para otro, reclamando herencias y tierras ajenas, muchas veces alejadas a las suyas…
Y fue una de estas funestas alianzas matrimoniales, la de Isabel (Hija del Rey Francés Felipe IV, dada en matrimonio a Eduardo II Rey de Inglaterra), la que provocó la reacción del hijo de ambos, Eduardo III (Rey de Inglaterra desde 1327), de reclamar la ‘corona vacante’ del Reino de Francia, tras la muerte, sin descendencia masculina, del Rey Carlos IV (1322-1328).
¡Está hecho el desastre! ¡La guerra de los cian años ha comenzado! (1337-1453)
Cuando Juana de Arco nació, hacían ya más de setenta años que franceses e ingleses estaban en guerra. El país estaba a punto de sucumbir…
Tras una cruenta guerra el ejército Francés es derrotado en Azincourt (1415), y poco tiempo después, se firma un tratado de paz en Troyes, que proclama sucesor del trono de Francia, a Enrique V, flamante Rey de Inglaterra…
El Delfín Carlos, heredero del reino de Francia, es declarado bastardo y dejado de lado… Hasta su madre, la Reina Isabel de Baviera, se refiere a él como: ‘El supuesto delfín’…
Protestando esta disposición legal, Carlos se retira a Bourges con otros partidarios, y allí se instala con una pequeña corte, asumiendo el control de los territorios al sur de Francia que le permanecen fieles…
Era llamado despectivamente por los Ingleses como: ‘El Rey de Bourges’…
Dudaba en lo más profundo de su alma de su legitimidad como heredero del reino de Francia. El Delfín se encontraba atormentado… el heredero del trono ‘se arrodillaba y lloraba en secreto’, clamado a Dios con su mirada puesta en los cielos, de que él, se dignara en darle una señal que le confirmara que ‘era verdaderamente hijo del Rey Carlos VI’…
Esta fue una de las ‘revelaciones que le hizo Juana de Arco al despreciado Rey… ¿cómo lo sabía Juana? Se dice que el Rey se estremeció al escucha esta ‘revelación’ de la doncella, pues ‘nadie sabía en absoluto’, que él ‘imploraba a Dios en secreto’ una respuesta sobre este asunto…
Demás está relatar las peripecias que Juana tuvo que enfrentar para lograr una entrevista con el Delfín.
Nadie creía en ella, la consideraban una ‘campesina loca’ que en vez de querer ayudar al ‘desheredado Delfín’, intentaba engañarlo, hacerlo malgastar los pocos fondos de que disponía… hasta desconfiaban que fuera una enviada de los Ingleses o Borgoñones para hacerle asesinar…
Desde la llegada de Juana al campamento real en Chinon, todo era desconfianza… El mismo delfín ‘se hizo pasar’ por uno de sus escuderos, intentando engañar a Juana, quién en medio de una multitud de consejeros y personajes ricamente ataviados supo, comprobando lo ‘divino de su misión’, identificarlo entre ellos.
Solicitó de inmediato una ‘entrevista secreta’, en la que revelaría el ‘propósito’ de su misión. Frente a frente con el futuro monarca, le contó cómo había sido ‘elegida por Dios’ para llevar adelante tan grande misión de liberar a Francia de sus enemigos, y hacer coronar al Delfín en la catedral de Reims como el ‘legítimo lugarteniente del Rey de los Cielos en el reino de Francia’.
Poco sabemos en definitiva sobre las revelaciones que Juana deseaba comunicarle al Rey en secreto. Lo cierto es que el futuro monarca quedó profundamente conmovido, y desde ese momento, supo que él era el ‘verdadero heredero’ del reino.
No obstante, los que buscan ‘señales y prodigios’ para confirmar la veracidad de las palabras de Dios, se reunieron en ‘concejo’ para deliberar sobre la integridad de la persona de Juana, sobre las ‘voces’ que ella decía oír, y pedirle las acostumbradas ‘pruebas y señales’ que confirmaran que era una enviada de Dios.
¡Tres semanas duraron los interrogatorios!
Lo que más impacta hermanos, al leer y estudiar la vida de Juana de Arco, es ver como una jovencita iletrada, sencilla y humilde, supo estar a la altura de hombres y acontecimientos tan grandes, que escandalizan y confunden a los más altos personajes de la época…
¡Dios se sirve de las cosas débiles para avergonzar a las cosas fuertes!
Juana contestó a los ‘eminentes teólogos’ y capitanes del ejército francés, con palabras que los sumergían en el más absoluto pasmo y silencio, transcribo:
-¿En qué dialecto te hablaron las voces?
-¡En uno mejor que el vuestro! (*Juana)
-¿Qué forma tenían las visiones que afirmas haber visto?
-*No lo recuerdo.
¿Te dieron ‘algo material’ que puedas enseñarnos como prueba de lo que dices?
-*Ellos me dieron buenos consejos.
-¿Cómo pretendes liberar Orleans si nunca has luchado y nada sabes sobre artillería?
-¿Qué señal nos das para demostrar que eres enviada del cielo? ¿Danos algo, un signo?
-*Yo no vine aquí para hacer señales. Ustedes son mucho más inteligentes que yo… lo saben muy bien. Yo no sé diferenciar la A de la B, pero esto es lo que sé: “Mientras el pueblo francés sangra, ustedes están sentados aquí con sus ricas prendas de vestir. Dicen que son hombres de Dios, pero no reconocen que su mano me guío por más de quinientas leguas de territorio enemigo para traer ayuda… ¿eso no es suficiente prueba? ¿O aún quieren más señales? ¡Denme un ejército, por más pequeño que sea liberaré a Orleans y entonces tendrán la señal que tanto buscan!”
Finalmente se le concede a Doncella lo que ha solicitado. Con un pequeño ejército, armado a duras penas, se pone al frente de los soldados y marcha hacia Orleans.
La plaza de Orleans llevaba meses resistiendo el asedio del ejército inglés. La situación era desesperada, y las ‘voces’, apremiaban a Juana a partir de inmediato para levantar el sitio de la ciudad.
La misma era un enclave importantísimo y se especulaba que si era efectivamente tomada por los ingleses, éstos, lanzarían un ataque masivo hacia sur, conquistando y destruyendo definitivamente todo rastro del Estado Francés.
Hay que decirlo con todas las palabras, y destacar muy grandemente, el sentir de Juana, su nobleza y amor a la paz… Antes de entablar combate con los ingleses, hace escribir varias veces a los capitanes del ejército invasor, conminándolos a retirarse y abandonar el país en paz.
Los receptores se burlan con sorna de las palabras de Juana, a la que ya han puesto los calificativos de ramera y bruja…
¡Más llegaron las victorias! ¡Y qué victorias!
Al ser levantado el sitio de Orleans en mayo de 1429, quedó suficientemente probada la misión divina de La Pucelle, quién era adorada por los soldados y el pueblo sencillo.
No pretendo llenar la cabeza del lector ni agotar su paciencia con los nombres de ciudades, fechas de las batallas y fortificaciones conquistadas a los ingleses por los ejércitos de Juana, en su cortísima, pero brillante carrera militar.
Fueron días de gran algarabía y victorias.
Derrotados y humillados los ingleses, el camino hacia el norte, hacia Reims, quedó despejado y finalmente el Delfín Carlos sería oficialmente consagrado en la catedral de Reims, el 17 de julio de 1429.
Juana asiste a la coronación muy cerca del Rey, en un puesto de honor, deleitándose en la voluntad de Dios, sabiendo que su misión ha sido cumplida.
Desde este momento deja de oír sus voces, y consciente de que su labor ha terminado, pide permiso para retirarse a sus tierras y continuar con su vida…
Más, quién sabe dejándose llevar por el entusiasmo general, decide emprender una campaña contra la ciudad de Paris aún en poder de los ingleses y borgoñones.
Infelizmente, en una de estas escaramuzas, Juana fue herida en el muslo por una flecha.
El asedio había sido un fracaso y el Rey Carlos VII ordenaba la retirada, disolvía el ejército, y apostaba ahora en poder tomar la ciudad mediante tratados de paz…
Luego de una larga recuperación y paciente espera, las negociaciones entre el Rey y el duque de Borgoña no llegaban a buen término, con lo que se decidió volver al estado de guerra y Juana toma parte en una serie de escaramuzas en las que será detenida y hecha prisionera, el 23 de mayo de 1430.
Este último año de la vida de Juana (Mayo 1430-Mayo 1431) transcurre entre el tiempo en que fue prisionera de los franceses primeramente, y luego, los últimos seis meses, el proceso en Ruán dónde sería quemada viva.
Es muy extensa esta última etapa y yo prefiero terminar este trabajo sobre Juana, refiriéndome al proceso que le hizo la ‘Santa iglesia católica’, que ha quedado para toda la posteridad como unos de los juicios más engañosos y brutales de la historia.
Ni la ‘justicia secular’ ha cometido las barbaridades que estos hombres, que se hacen llamar ‘ministros de Dios’ y ‘Santos Padres’, han perpetrado…
Desde su llegada a Ruán, luego de ser ‘vendida’ a los ingleses, los días finales de Juana fueron un verdadero tormento. Esposada y encerrada en una torre hexagonal, fue sometida a continuos intentos de violación por los cinco hombres encargados de custodiarla.
Mientras tanto, una ‘santa inquisición’, liderada por el obispo Pierre Cauchon, dio inicio al proceso para preparar los puntos básicos de la acusación contra Juana.
Parece increíble que ‘hombres de iglesia’ usaran la palabra de Dios, repleta de misericordia, piedad, perdón y amor, la usaran, repito, para condenar y someter a un sinfín de ‘torturas psicológicas y físicas’ a otro ser humano…
Lo cual demuestra, a todas luces, que ésta ‘no es’ la verdadera iglesia de Dios, sino todo lo contrario, la ‘prostituta’ de quién se habla tan explícitamente en el apocalipsis.
Innúmeras veces Juana fue llevada ante este inicuo ‘tribunal de bufones’ que buscaban sorprender alguna palabra suya, someterla a las mismas preguntas para ver si se contradecía, amenazarla constantemente con el fuego de la hoguera, y hasta pasearla por la sala que contenía las abominables máquinas de tortura…
Nada de esto quebró la firmeza de la fe de Juana y su respeto, aún a estos hombres que nada se merecían; su valor, la claridad de sus respuestas, y su convicción de que era una ‘enviada del Dios Todo Poderoso’.
Aquí dejo algunas de las partes del interrogatorio.
-Cuestionada sobre qué pensaba de la fe cristiana y la “iglesia militante”:
*“Si hay algo en mis respuestas contra la fe cristiana mandada por nuestro Señor, no quisiera sostenerlos, y mucho me dolería ir en contra de la fe”.
-Rechazo a la “Iglesia militante”:
*“Y tengo la firme creencia que no he faltado a nuestra fe cristiana. Por lo que no deseo pertenecer”…
-Se dirige explícitamente al obispo Cauchon:
*“Dice que es mi juez. ¡No sé si lo será! Pero le digo que debe tener mucho cuidado de no juzgarme mal, porque se pondrá en gran peligro. Se lo advierto, para que si Dios le castiga por ello, habré hecho mi deber diciéndoselo.”

En una ocasión, el tribunal ofreció a Juana condenarla a ‘vivir recluida’ para el resto de su vida bajo el cuidado de la ‘madre iglesia’ y así librarla de la pena de la hoguera, si accedía a ponerse ‘ropas de mujer’ (Juana, desde el comienzo de su misión, había llevado ropas de hombre por mandato de Dios).
Cauchon hizo que Juana firmara un documento, que luego se dice cambio por otro que contenía la fórmula de abjuración…
Por un momento Juana accedió, como ella dijo, ‘por miedo al fuego’. Más al ver que había sido engañada, que en verdad no pretendían librarla de sus malvados carceleros, y que lo que realmente querían era que ella ‘abjurara de sus visiones y negara sus voces’, para quitarle legitimidad y condenar al Rey como ‘seguidor de una bruja e invocadora del diablo’…
Juana, desconsolada y avisada por sus voces de que moriría si efectivamente negaba sus revelaciones, lanzó su respuesta a estos inicuos eclesiásticos como una estocada final, absolutamente convencida de su destino y misión: *“No, no he dicho eso ni he pensado revocar mis apariciones. Lo que he hecho por las ropas de mujer fue por miedo al fuego, pero nada revoqué contra la verdad. Si los jueces lo quieren volveré a tomar ropas de mujer. En cuanto a lo demás, no haré nada. ¡Prefiero hacer mi penitencia, es decir, morir, que seguir soportando un castigo mayor en la prisión!
Los soldados ingleses, ebrios de venganza, se vieron reconfortados al contemplar nuevamente la posibilidad de llevar a Juana a la hoguera… ¡Era una relapsa! ¡Había tomado nuevamente las ropas de hombre!
Una trampa que consistió en ‘desvestir a Juana a la fuerza’ en su celda en la prisión, y dejar a sus pies las ropas de hombre que había jurado no volver a usar jamás… Al comprobar personalmente el obispo Cauchon la ‘reincidencia’ de Juana, le dijo esta frase al Conde de Warwick: “¡Alegraos!… ya está hecho”.
¡Felices estaban los agentes del Rey de Inglaterra!
¡Llevarían a Juana a la Hoguera!
El miércoles 30 de mayo de 1431, por la mañana, Martin Ladvenu, miembro del tribunal, dirige a Juana estas palabras: ¡Oh niña mía!, “Este día es el último que verás en esta tierra… la hoguera…”
En completa desesperación y turbación de espíritu, Juana responde:
*“¡Ay! ¿Por qué me tratan tan horriblemente y con tanta crueldad que sea necesario que mi cuerpo que jamás fue corrompido, sea hoy mismo consumido y reducido a cenizas? ¡Ah preferiría ser decapitada siete veces que ser quemada así! ¡Ay! ¡Si hubiese estado en la prisión eclesiástica a que me había sometido y no hubiese sido custodiada por mis enemigos, no me habría ocurrido tan miserable desgracia! ¡Apelo a Dios, el gran Juez, de los males y agravios que me hacen, de las opresiones y violaciones que me han hecho en la prisión los carceleros y los demás!…
Cuando el Obispo Cauchon entra en la sala, Juana le dice: *“Obispo, muero por culpa vuestra”…
Juana de Arco es conducida en carreta hasta la hoguera preparada en la plaza del viejo mercado de Ruán. En el camino insultos y burlas… La chusma y el populacho se agolpan en los alrededores de la plaza…
Juana exclama: *¡Ruán, Ruán! ¿He de morir aquí? ¿Serás tú mi última morada?
Los verdugos demuestran toda su crueldad y su implacable sed de venganza en los preparativos: la hoguera debe ser alta, a fin de incrementar el suplicio, es necesario que la ‘ribalda arda’, que no muera estúpidamente asfixiada por el humo, es menester que haya llamas, muchas llamas…
Delante de la hoguera, un enorme letrero detallaba los cargos por los que Juana era quemada viva:
“JUANA, que se ha hecho llamar LA DONCELLA, mentirosa, perniciosa, adivinadora, abusadora del pueblo, supersticiosa, blasfemadora de Dios, presuntuosa, descreída de la fe de Jesucristo, alabadora de sí misma, idólatra, cruel, disoluta, invocadora del diablo, apóstata y hereje…”
Ya en el lugar en el cual será atormentada por última vez, Juana ‘oye en silencio’ las amonestaciones de los clérigos…
Finalizadas las ‘razones’ con las cuales se intenta justificar tamaña barbarie, Juana toma la palabra por última vez: *“Obispo, muero por vuestra culpa”…
Luego hace una confesión de todos sus errores y pide perdón a cuantos haya hecho mal: *“Todo cuanto he hecho, bien o mal, no ha sido mi Rey quién me ha empujado a hacerlo.
A todos, que estáis aquí, os pido perdón por el mal que he podido haceros… Os perdono el mal que me habéis hecho… y os pido vuestras plegarias…”
El Obispo Cauchon termina: Pronunciamos, pues, que sois un miembro podrido, y, como tal, separado de la iglesia…
Juana Grita: *¡Una Cruz! ‘Id a buscar un crucifijo de la parroquia y tenedlo levantado ante mis ojos, para que pueda verlo hasta el trance de mi muerte…
Su pedido es atendido, y los soldados ingleses impacientes protestan a Cauchon: ¿Nos haréis comer aquí?
Con paso firme Juana sube a su hoguera. Mira largamente a la muchedumbre:
*¡Ruán, Ruán, mucho me temo que tengas que sufrir mi muerte!
*¡San Miguel! ¡San Miguel! Suplica, mientras la atan al poste…
*¡Mantened la cruz bien alta para que pueda verla!
Antes de ser tragada por las infernales llamas tuvo tiempo de decir:
*¡Jesús! ¡Jesús!
*¡No soy hereje ni cismática!
*¡Mis voces son de Dios!… ¡Todo cuanto he hecho lo hice por orden de Dios!…
*¡Jesús! ¡Jesús!
Tenía diecinueve años de la edad…
El secretario de Inglaterra, John Tressart exclama: “Estamos todos perdidos porque ha sido quemada una buena y santa persona”.
Entre las muchas leyendas que inmediatamente se levantaron sobre ella, resuenan las protestas del verdugo Geofforoy Therage, quién procura a los miembros del tribunal y les muestra el ‘corazón intacto’ y lleno de sangre de Juana. Consternado y confundido, les dice que ha quemado a una Santa…
Y así, con este trágico final, acabó la vida y la gesta de esta santa mujer. Pocas veces en la historia de la humanidad se ha visto a un personaje tan convencido de su misión en este mundo.
Juana vino al mundo para liberar a Francia de sus enemigos. Para devolverle la esperanza a su pueblo. Nos dejó como legado una vida santa, dedicada a servir a Dios antes que a sí misma… Como ella lo decía: “Dios primer servido”.
Siendo llevada a una terrible muerte en la hoguera y permaneciendo fiel al mandato divino de ‘conformarse con todo’… Los mismos que la condenaron a tan grande suplicio, quisieron redimirse después ‘canonizándola’, aprovechándose del amor que el pueblo le tenía, la sumaron a su interminable lista de ‘ídolos’…
¿Crees que en vano dice la palabra de Dios?: “Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús”. (Apocalipsis 17:6)
Esto es para que ‘abran los ojos’ todos los que pertenecen al pueblo de Dios y logren identificar correctamente de quién se está hablando aquí.
Una mujer que supo allanar montañas y que demostró que nada es imposible cuando Dios está de nuestro lado, pues Él, es quién nos envía y nos da la victoria.
Juana de Arco 1412-1431.
“¡Yo me atengo a mi juez! ¡Él es el Rey del Cielo y de la Tierra!”

MAHATMA GANDHI

Gandhi_smiling

La vida de este valiente, pacífico y abnegado ser humano, contrasta con la  realidad más feroz, asesina y ambiciosa: el colonialismo Europeo.
¡Cuánto daño le ha causado al mundo el colonialismo europeo!
La ambición se adueñó de los corazones y transformó en conquistadores y esclavistas, a quienes juraban venir en son de paz…
La historia de la expansión europea por el mundo refleja la faceta más brutal y oscura de la maldad del ser humano: conquista, opresión, esclavismo, robo, represión, genocidio…
¿Quién conoce mejor esta barbarie que los pueblos del Caribe, América Latina, África, etc.?
No solo saquearon, mejor, robaron, las riquezas de todos estos territorios, sino que, no contentos con esta feroz expoliación, mataron a los pueblos autóctonos, destruyeron civilizaciones enteras… ¿conoceremos algún día la cifra real de este genocidio?
Para colmo de males, dejaron como gobernantes de estas desgraciadas tierras, unas aristocracias terratenientes que controlan aún los principales puestos y resortes del poder político y económico… Éstos, defienden con uñas y dientes sus prerrogativas, y continúan practicando un ‘esclavismo disfrazado’ (salarios de hambre), autorizado, defendido, y hasta alabado por nuestros ‘brillantes sistemas Democráticos y Republicanos’…
Poco se puede hacer hermanos para ‘cambiar este mundo’… sin embargo, como cristianos, no podemos resignarnos. Tenemos la obligación de ayudar al prójimo, como sea; sentimos la necesidad de expandir ‘la bondad del evangelio’, no en la forma en que lo hicieron estos hombres… “primero desenvainaron la espada, luego la cruz”… ¡Pero sabemos que el evangelio de Jesucristo es paz, amor, caridad!
Por sobre todas las cosas no somos ilusos: sabemos que no podemos cambiar nada en este mundo cruel. La esencia del cristianismo está fundada en la resurrección de Jesucristo y todos sus discípulos esperan ansiosos su regreso, tal cual Él lo prometió. Y esta doctrina cristiana nos dice que ‘la maldad del mundo irá en aumento’… ¿qué podemos hacer?
Aun sabiendo todas estas cosas, no perdemos la alegría de vivir, y de vivir agradecidos, a Dios primeramente. Por más que el pueblo de Dios sepa que ‘este no es su mundo’ ni ésta la ‘vida verdadera’, busca siempre mostrar servicio desinteresado a todos los hombres por igual… siempre atendiendo el llamado de Cristo a servir sin esperar nada a cambio.
Aunque no podamos arreglar ni remediar, siquiera parte de las injusticias que vemos, no agachamos la cabeza ante las adversidades, nos mueve el amor de Cristo… y sabemos que, si es su voluntad, cualquier situación puede cambiar.
A esta realidad se enfrentaron hombres y mujeres de la talla de Martín Luther King, Juana de Arco, Mahatma Gandhi: opresión, saqueo, violencia, angustia… Sin embargo ellos no perdieron la esperanza; los movía la Fe, el amor, esa esperanza de cambiar, por lo menos algo, la vida de sus gentes…
Quién sabe, en lo profundo de su corazón, Mahatma Gandhi sabía que no cambiaría demasiado las cosas en su país. Amaba a su pueblo y su causa, pero era consiente que se enfrentaba a siglos de prejuicios religiosos, sociales, políticos… Y a todo esto se sumaba la abominable dominación Británica… Luchaba, no solo contra el ‘monstruo Británico’, sino contra ideologías, prejuicios que levantaban verdaderas montañas entre sus propios compatriotas…
Nacido el 2 de octubre de 1869, en Probandar, su familia pertenecía la casta ‘vaisia’, que abarca a los comerciantes, artesanos y agricultores.
Recibió una esmerada educación por parte de su madre que le enseñó desde muy pequeño a no hacerle daño a los animales, ayunar para purificarse, a ser vegetariano y tolerante con todos los credos y religiones.
Luego de iniciar sus estudios en la India, Gandhi aprovechó la oportunidad de irse a estudiar a Inglaterra, y se formó en derecho en la University College de Londres.
De regreso a la India, su vida como abogado no fue muy exitosa, y en 1893 acabó aceptando una oferta laboral en una compañía india que operaba en Natal, Sudáfrica.
Instalado en Natal, se interesó por la difícil situación que atravesaban varios millares de compatriotas Hindúes que allí residían.
Además de las variadas obras sociales y humanitarias que emprendió (crear colonias agrícolas y hospitales), enfocó su lucha en terminar con los prejuicios religiosos y el sistema de castas que dividían a su pueblo.
Es curioso observar como el incidente que decidió a Gandhi a luchar denodadamente por el fin de la discriminación racial, se parece mucho al que incentivó a Martin Luther King a emprender la misma lucha años después.
Un día, viajando hacia la ciudad de Pretoria, Gandhi fue ‘bajado forzosamente’ del tren en que viajaba por negarse a cambiarse de primera a tercera clase…
En otra ocasión, fue golpeado por un conductor cuando se negó a ‘ceder su asiento’ a un pasajero de piel blanca. Sufrió además en este viaje diferentes humillaciones, al negarle los hoteles alojamiento, debido a su raza…
En estos años de estancia en Sudáfrica, Gandhi fue encarcelado innúmeras veces, más nunca se resistió a dicho trato por parte de las autoridades locales, pues estaba convencido de que la ‘lucha no violenta’ era la única arma con la que se podían vencer tantos malos tratos y violaciones.
Trabajó incansablemente por unir, en una comunidad homogénea, a los ciudadanos Indios que vivían en Sudáfrica.
Fundó el Partido Indio del Congreso de Natal e inundó la prensa con denuncias al gobierno por la violación de los derechos civiles de los indios y la brutal discriminación a que eran sometidos por los Británicos.
Durante veintidós años, Mahatma Gandhi luchó en Sudáfrica contra impuestos injustos, contra la obligación de registrarse con sus huellas dactilares toda la comunidad india, si querían trabajar libremente…
Fue a para a la cárcel un montón de veces junto a muchos de sus seguidores, pero este ensayo de ‘desobediencia civil’ dio algunos éxitos parciales.
Cuando Gandhi parte para la India en 1915, prácticamente todo lo que había conseguido en sus años de lucha en Sudáfrica se perdieron y la represión recrudeció sobre las comunidades hindúes locales.
Hasta parece que su estancia y su lucha en aquellas tierras servirían solamente como una especie de ‘ensayo’, como una preparación para su gran lucha, que no era otra que la Independencia de su Tierra natal, la India.
Cuando Gandhi llegó a la India ya era todo un personaje ampliamente reconocido. Las masas lo adoraban, había abandonado la vestimenta europea como otra señal de protesta y cambiado totalmente sus hábitos de vida, adoptando las formas indias más tradicionales.
A poco de llegar, fundó una comunidad monástica en la que estaban prohibidas las vestimentas extranjeras, las comidas con especias y la propiedad privada.
Fue durante estos años en que Gandhi se sensibilizó completamente con sus compatriotas ‘parias’.
Su primera medida para terminar con ‘siglos de desprecio’ absoluto y discriminación, fue admitir a los ‘intocables’ en la comunidad creada por él. ¡Cuántos prejuicios!
Estas personas, contadas por millones, estaban ‘completamente apartadas de la sociedad’ por causa del sistema de castas. Eran considerados cosas, nadie los ayudaba, estaba prohibido tocarlos, si uno no se quería ‘contaminar’…
Luego de iniciada la primera guerra mundial en 1914, Gandhi abandonó la agitación política, y hasta colaboró con los ingleses, reclutando soldados para su ejército.
Pero algunos años más tarde, más precisamente en 1919, pudo desengañarse sobre las verdaderas intenciones de imperialismo británico. La aprobación de la ley Rowlatt, establecía la censura y señalaba duras penas para cualquier sospechoso de sedición o terrorismo.
Gandhi encabezó la oposición a esta ley, y organizó protestas a nivel nacional mediante su ya conocida ‘lucha no violenta’.
Pese al carácter pacífico de los manifestantes, cuando Gandhi acudía a Delhi fue detenido… Días después, los generales ingleses ordenaban disparar sobre la multitud reunida en la ciudad de Amritsar, el saldo: ‘casi cuatrocientos muertos y miles de heridos’…
¡Esta era la verdadera cara del imperialismo Británico en la India!
Desde este momento comienza la gesta de Gandhi a favor de la completa independencia de su país.
Elegido presidente del Congreso Nacional Indio, se convierte en el líder nacionalista indiscutido y logra agrupar a las clases medias urbanas y al campesinado. Puso en marcha todo lo que había aprendido y experimentado en su estancia en Sudáfrica: ‘campañas de desobediencia civil, negativa a pagar impuestos, boicots a las autoridades’… Millares de indios fueron llevados a la cárcel, y el mismo Gandhi, fue detenido y llevado a juicio: “Se declaró culpable y consideró la sentencia a seis años de prisión como un honor”.
Luego de salir de prisión comprobó que el panorama político de la india había cambiado. Se había esfumado la unidad tan arduamente conseguida entre hindúes y musulmanes, y el congreso estaba dividido en dos facciones.
Gandhi decidió retirarse y vivir entonces como un anacoreta, en absoluta pobreza. Se convirtió entonces en ese ‘Santo’, admirado, venerado por las personas, un verdadero líder espiritual y religioso de su pueblo.
Más poco duró el retiro de la actividad política de Gandhi. Ya para 1927, el gobierno británico nombró una comisión para reformar la constitución y en ella no participaba ningún nativo de la India…
Decide volver a la carga y consigue que todos los partidos políticos hicieran un boicot a dicha comisión. Poco después la negativa a pagar impuestos culmina con la exitosa ‘Marcha de la sal’, el 26 de enero de 1930, era una marcha no violenta que tenía como objetivo terminar con el monopolio de la sal que afectaba particularmente a los pobres.
La marcha duró tres semanas y confirmó el entusiasmo del pueblo Indio a lo largo de todo el recorrido que separa la ciudad de Ahmedabad de la pequeña localidad costera de Dandi, 385 km.
El pueblo cubría los caminos de ramas verdes, por dónde pasaría el ‘santo’ con bastón de bambú, frente a un enorme ejército pacífico.
La campaña cobró tales dimensiones que en toda la india los funcionarios municipales abandonaban sus puestos, los diputados dimitían, los soldados del ejército se negaban a disparar sobre los manifestantes, los seguidores de Gandhi invadían pacíficamente las fábricas de sal…
Para 1931 Mahatma Gandhi viaja a Londres para la segunda mesa redonda que tenía como objetivo establecer un gobierno constitucional para la India.
Pero, a pesar de la acogida popular que le dispensó el pueblo de Londres, la conferencia en sí fue un fracaso para la India. Vuelto a su país, nuevamente se aparta de la vida política, mas no abandona nunca su atención a los problemas locales: visitaba los pueblos más lejanos, insistía en la educación de las masas, en la prohibición del alcohol, en la liberación espiritual del hombre…
Lo maravilloso de este hombre es que nunca, a pesar de tantas desilusiones y fracasos, nunca dejó de luchar con esa constancia que le era tan característica.
Esos ideales de paz y de no violencia, fe, esperanza inquebrantable, convencimiento de la legitimidad de su causa.
Reaparece en la escena política en 1940, ya estallada la segunda guerra mundial, y se opuso tajantemente al ingreso de la India en el conflicto bélico.
Afirmaba que si Británicos y demás aliados estaban involucrados en una lucha a muerte contra el fascismo por los ideales democráticos, su país no podía participar en esa guerra, ya que la misma libertad también le era negada a la India.
Con estas convicciones, Gandhi logra que todos los ministros del congreso dimitan en masa, lo cual le valió nuevamente la ida a prisión en 1942.
Esta fue la última vez que Mahatma Gandhi iría a la cárcel y sería su prisión más dolorosa, pues estando preso se enteraría del fallecimiento de su esposa y padecería un grave ataque de malaria. Sería liberado en 1944, luego de dos años sufridos en prisión, ya muy anciano y debilitado.
Finalmente, para estas fechas, el Imperio Británico daba muestras de que dejaría el poder en manos de las autoridades Indias. Sin embargo, nada pudo hacer frente a las negociaciones que se llevaban a cabo para la separación de la India del Pakistán.
Cuando la Liga Musulmana toma el poder en el congreso, violentos disturbios sacuden a la India entre 1946 y 1947: más de 5000 personas murieron en estos enfrentamientos. Gandhi se dirigió hacia dónde habían comenzado los disturbios caminado descalzo entre el pueblo, tratando de detener las masacres. Nada pudo hacer para calmar los ánimos de los extremistas de ambos pueblos. Tanto hindúes como musulmanes atentaron contra su vida.
Durante sus últimos días en la ciudad de Delhi llevó a cabo un ayuno prolongado para reconciliar a las dos comunidades.
El día en que Pakistán y toda la región que hoy forma Bangladesh se hicieron independientes, Gandhi no lo festejó como el resto de la India. Pasó sólo en su casa en Calcuta.
El 30 de enero de 1948, cuando al anochecer se dirigía a una mezquita para rezar, fue asesinado, a los 78 años de edad, por un radical hindú ligado a grupos ultraderechistas de la india.
Su última palabra fue: “¡Dios!”.
Así abandonan este mundo los grandes hombres y las grandes mujeres que tanto han contribuido al progreso de sus pueblos y del mundo entero. Dejaron impresos un legado de amor, fe, tolerancia, amistad, entrega, lucha, esperanza inquebrantable bajo cualquier condición y circunstancia.
Así nos dejó Mahatma Gandhi que, en palabras de Albert Einstein, puede definirse así para las generaciones futuras: “Quizá las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante fuese una realidad de carne y hueso en este mundo”.
“Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”.
“La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia”.
“La verdad es el objetivo, el amor, el medio para llegar a ella”.
“No hay camino hacia la paz, la paz es el camino”
“Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio”.
“La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios”.
MAHATMA GANDHI 1869-1948
“Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos”.

Sé que al escribir este artículo me he extendido un poco más allá de lo que hubiera deseado. No obstante esa no es mi mayor inquietud. Lo que más me molesta en mí, y ya que esto trata de superar obstáculos, de allanar montañas, es mi pérdida de tiempo con las cosas del mundo. Quiero hacer esta confesión, sino, no tendré paz conmigo mismo.
¡Me harta perder el tiempo, me desconsuela!
Yo sé que Dios me ha dado talentos y dones, lo que quiero es aplicarlos en ayudar a mis hermanos de fe, y cuanto más me dedique a esto, con cuanta mayor presteza y fuerza de voluntad, mejor. Pero a veces no lo logro… Siento como que algo me detiene…
¡Esto me desconsuela!
Sepan disculpar mis descargos. ¡La culpa es toda mía!
Quisiera que oraran por mí, hermanos. Quién sabe el Dios de nuestro Padre Jesucristo tenga misericordia y me ayude.
Me perdone también todas mis ofensas. Me indique el camino adecuado y me de las fuerzas para seguirlo con la convicción que sólo tienen sus santos.
¡Nada nos puede devolver el tiempo que el pecado nos quita! ¡Nada nos quita y nos roba más el tiempo que el pecado!
¡Qué Dios nos libre de toda nuestra maldad! Amén.
Lo más difícil de todo es, ¡ALLANAR LA MONTAÑA DE VENCERSE A UNO MISMO!
Que Dios los bendiga en el nombre de Jesucristo. Los saluda un hermano de fe.
Fernando Acuña. 

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¡El peor de males que pude padecer un cristiano es apartarse de Dios!

“En todo este tiempo que llevo de vida en Cristo he aprendido, mejor dicho, me he dado cuenta, y no sin profundo dolor y arrepentimiento, de que alejarse del Señor es morir cada día. Es matar al espíritu de hambre y de sed…
No en vano los Apóstoles y los más eminentes escritores cristianos de todas las épocas, nos advierten de los peligros de dejarse llevar por lo que el mundo nos ofrece…
El mundo, con sus arsenales de tentaciones, nos seduce, nos atrae sobremanera…
El creer que estamos firmes e inconmovibles en Cristo y dejar de velar y amenizar la lucha diaria, en contra de nuestro viejo hombre, es el peor y más terrible error que comentemos. ¡Viejo hombre que permanece vivo en mí mientras yo mismo permanezca vivo en esta tierra y en este cuerpo de muerte!
¡Cuánto anhelaron el cielo los más santos hombres que amaban al Señor Jesús con todas sus fuerzas! ¡Y ahora yo mismo solo llego a vislumbrar el por qué!
Si dejándome arrastrar por mis deseos malvados, me aparto de Dios, el Señor me dejará en la terquedad de mi corazón, hasta que él mismo, vuelva a compadecerse de mí y diga: ¡Basta!
Si permitimos que nuestro viejo hombre nos sujete nuevamente con sus cadenas, el corazón se endurece y la conciencia se apaga…
Y por eso pecamos tan vergonzosamente luego de haber probado la dulzura del amor de Cristo, el consuelo de su palabra, la esperanza de su mensaje de buenas nuevas, que nos hace vivir nuestras vidas con un verdadero sentido. ¡Oh cuán bajo podemos caer!
Y, para caer, solo basta con dejar de velar, con dejar de alimentarnos con la palabra de vida del Señor, con dejar de lado la oración, el pedir perdón diariamente por los pecados cometidos…
Y es que cuando nos sentimos fuertes y las dificultades a nuestro alrededor disminuyen y los tiempos buenos llegan, fácilmente nos entretenemos y deslumbramos con la gran vitrina del mundo.
Creemos que todo lo que ganemos y a todo lo que podamos sacar provecho, es una ‘bendición del Señor’, y así, vamos dejando de lado la lucha y el enemigo comienza a reponerse de sus derrotas y, casi imperceptiblemente, nos arroja un lazo, de manera tímida, pero eficaz, y caemos en él… Y luego otro, y otro…
Y llega el momento en que caemos en cuenta de que hemos vuelto a los primero días cuando creímos en Cristo, y nos deparamos con llevamos en nuestro interior un feroz enemigo.
En aquellos días logramos identificarlo y nos decidimos de corazón luchar en su contra, y con todas nuestras fuerzas, y clamamos a Dios, así como Pablo, que nos ayudara a combatir a aquél que nos aguijoneaba con todo tipo de tentaciones y dificultades…
Y por ‘un tiempo’ lo vencimos… Y llegamos a creer que ‘estaba muerto’ aquél que nos maltrataba…
¡Más nos engañamos a nosotros mismos!
¿Por qué volvemos a caer, o mejor, recaer, en aquella infructuosa manera de vivir?
¡Porque nos apartamos del Señor!
Esto es así porque el cristiano, en esta vida, debe permanecer humilde y en constante abnegación, preparado siempre para la batalla.
En esta vida estamos siempre estamos aprendiendo, siempre en formación, siempre experimentando cosas nuevas.
Si permanecemos cerca de Cristo, todas nuestras experiencias nos conducirán, día a día, a una unión más pura y verdadera con nuestro Dios. Por otro lado, el maravillarnos con el mundo, es darle oportunidad de recuperación a nuestro feroz enemigo, es tendernos una trampa a nosotros mismos, en la que tarde o temprano hemos de caer…
Hermanos, cuanto dolor yo me hubiera evitado, y también a Cristo, a quién confieso he herido profundamente, con mi mala conducta…
No tengo palabras para describir la rebeldía de mi corazón y la soberbia que llevo dentro!
¡Profundo es el corazón del hombre! ¡Sólo Dios puede llegar a discernir lo que el esconde!
“No importan los años de ‘vida en Cristo’, los años que llevemos ‘encerrados en Templos’, sea donde sea, y en la circunstancia que sea, pobreza o riqueza, si nos aparatamos del Señor, es seguro que pronto caeremos…”
Tal vez dejemos de lado la oración, la confesión diaria de pecados, la lectura de la biblia, y pasemos algún tiempo sin notar faltas graves de conducta en nosotros mismos…
Es momento ya de preocuparnos: hemos empezado a endurecernos, nuestro viejo hombre ha resucitado de las cenizas y nos ha engañado… nos ha dicho: ‘no es necesario orar, ni confesarte ante Dios todos los días’…
Y aquí comenzamos a vivir en la carne y para la carne nuevamente, y con renovadas energías.
Ningún hijo de Dios puede dejar de lado la oración, la súplica diaria de perdón, ni la alabanza de su Santo Nombre
¡Todos pecamos todos los días!
Si no soy capaz de ver ni sentir mi pecado, ¡estoy siendo engañado por el pecado que mora en mí!
El mayor de los males es ‘apartarse de Dios’, dejar de alimentarnos con su palabra, dejar de beber en la ‘fuente de agua viva’ que nos brinda su Espíritu santo.
¡Hoy lo veo claramente porque lo he vivido!
Hermanos, no cometan el error de apartarse del Señor.
Evítense el dolor y la angustia que se siente; tener el corazón cargado y destrozado por las faltas y pecados cometidos…
De todos los males que afectan a los cristianos en este valle de lágrimas, ninguno es más funesto y tenebroso que el ‘apartarse de Dios’ y seguir en pos de nuestros pensamientos corrompidos.
Todo lo que viene de nosotros mismos no es más que corrupción, engaño e ilusión… Terminamos siempre con las manos vacías y el corazón partido, pues de algo estoy seguro también, que nosotros le pertenecemos a Dios.
Él nos recompró con la preciosa sangre de su Hijo amado, y Él, con seguridad, nos sacará de nuestro lamentable estado, más no saldremos del mismo sin lesiones…
Seamos sabios de una vez por todas y comprendamos que alejarnos del Señor, para disfrutar de la vanidad que nos ofrece este mundo cruel y corrupto, no es más que un espejismo que sólo nos acarrea confusión y vergüenza ante nuestro Dios y Padre, el Señor Jesucristo.
Que Dios nos bendiga y nos proteja. Que Dios, que purifica nuestro corazón y abre nuestra mente, nos ayude a discernir con claridad, todas las consecuencias de nuestros errores, antes de que procedamos a cometerlos. Amén
Un abrazo fraternal en Cristo de un hermano de Fe.
Fernando Acuña.

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“Mesianismo político, amoralidad y apostasía: ‘El terreno propicio para el dominio mundial del Anticristo’”

“Quiero compartir con ustedes hermanos una reflexión sobre dos cosas que, en las últimas décadas, han determinado el rumbo moral y político de occidente: la primera es la pérdida, casi  generalizada, de la fe verdadera en la palabra de Dios y en Jesucristo como Mesías y Salvador de los hombres; la segunda  es el contrapunto de la primera, o su consecuencia, digamos: la ‘fe’ de los hombres y del mundo occidental se depositan ahora en la aparición de un “Mesías Político”, un ‘hombre fuerte’, un ‘elegido del destino’  que en un abrir y cerrar de ojos, y con mano férrea, resolverá todos los problemas de nuestra enferma civilización, terminando con las guerras, mejorando las relaciones laborales, calidad de vida, salud, seguridad, etc.

La primera de estas reflexiones, la pérdida de fe en la palabra de Dios, o sea, la ‘apostasía’ generalizada de la que estamos siendo testigos ahora mismo, se deduce inmediatamente de la relatividad y el libertinaje (que nada tiene que ver con la libertad) moral que impera en nuestras sociedades occidentales.

¡Todo está permitido! Es más, tenemos casi la ‘obligación’ de vivir como el mundo vive, de que nos guste lo que el mundo aprueba o afrontar las consecuencias de ser excluidos y vilipendiados, tildados con los epítetos más vulgares y ridiculizantes por no aprobar tal estilo y forma de vidas…

Me llama poderosamente la atención de que esta ‘mentalidad mundana’ no es propia solamente de los ateos y paganos que habitan en nuestras sociedades sino que, además, esta conducta se ha infiltrado en las mentes de muchos de los que se hacen llamar ‘cristianos’…

Inclusive han abierto las puertas de sus iglesias a las más escandalosas conductas, fiestas, lujos y demás predicaciones que intentan legitimar la acumulación de riquezas y bienes, enrolando todo esto en el llamado ‘evangelio de la prosperidad’ y en el lema: ¡Pare de sufrir, viva, goce y sea feliz!

Hermanos, esto es lo más contrario al espíritu del evangelio de Cristo. Tales predicaciones y barbaridades no eran siquiera contempladas en la iglesia primitiva. Si cada fiel o, mejor dicho, ‘cristiano verdadero’, leyera la biblia con un corazón sincero buscando en ella sólo la verdad de Dios,  se percataría inmediatamente de la sencillez de vida y la pureza de los corazones, tanto el de nuestro Señor Jesucristo, como los de los Apóstoles y primeros cristianos.

Pero tanto se ha degenerado el mundo, y estos últimos tiempos dan fe de ello, que nos parece más censurable la conducta de los que se hacen llamar cristianos, que se ‘amoldan al mundo’, que la de los paganos con los que convivimos todos los días pues éstos, viven en la más completa oscuridad sin conocer la palabra de Dios ni su amor por nosotros, ofreciéndonos todos los días, como nos ofrece, la oportunidad de vivir una vida verdadera renunciando a la presente era oscura y malvada en la que estamos inmersos.

¡Pero cuán difícil es hermanos!

¡Cuán difícil es para el hombre actual depositar su fe y su esperanza en Jesucristo!

Decirles a estas personas que todo este sistema de cosas llegará a su final es darle pie al insulto más grosero, cuando no a la burla más complaciente…

Sencillamente, los hombres de nuestra corrupta civilización actual no pueden creer ni recibir a Jesucristo en sus corazones…

Hasta los que ‘se hacen llamar cristianos’ no pueden recibir su palabra con sencillez y mansedumbre de espíritu, pues, dada su necesidad de escuchar ‘cosas nuevas’, hasta se inventaron un ‘Rapto Secreto’ que se adecua a sus temores y esperanzas falsas, con tal de escapar a la persecución y  muerte que están profetizadas para la ‘verdadera iglesia’ de Jesucristo en los últimos tiempos.

Los cristianos no entienden el evangelio, quieren vivir y morir en este mundo perverso sin sobresaltos ni sufrimientos… 

Desean perpetuarse y vivir eternamente… Con vistas a esto, algunos adinerados hasta ordenan congelar sus cuerpos sin vida con la esperanza de que algún día futuro, ‘el hombre’, encuentre el elixir maravilloso de la vida eterna…

Esto que vemos hoy es consecuencia directa del desconocimiento de la palabra de Dios, de la esperanza a la cual fuimos llamados.

Esta esperanza es la misma que ellos tanto anhelan y aguardan, la vida eterna, mas ellos esperan a que el hombre corrompido y pecador se las de cómo presente y, en cambio, los cristianos verdaderos la esperamos creyendo en la palabra de Dios y de Jesucristo.

¡Sólo Dios Padre puede traer de nuevo los muertos a la vida!

Es más, si supieran ellos que los que se han ‘dormido en la muerte’ confiando en Dios están ahora en espíritu delante de su Trono Glorioso, palidecerían ante tal visión…

Pero de esto nos da testimonio la palabra de Dios y sólo hay que estudiarla y leerla con un corazón sincero, y nosotros ponemos  fe en la palabra de Dios y sabemos que es verdadera (Apocalipsis 6: 9-11).

Toda nuestra moral está relacionada a nuestra creencia, nuestra Fe. Si creemos en Jesús y en su palabra seguiremos sus principios, su camino, y sabemos que llegaremos a una determinada meta. Toda nuestra vida se ajusta pues, a esta ‘palabra de vida’, que nos muestra el camino y nos conduce por la senda verdadera.

En cambio si no tenemos esta palabra viviendo en nosotros, si no poseemos esta fe, andamos por los ‘senderos y atajos’ de diversas doctrinas filosóficas y  religiones paganas de la nueva era, seguramente seguiremos los principios y enseñanzas del mundo con su amoralidad, relativismo, escepticismo y ateísmo…

Esto es lo que vemos hoy: un sinfín de almas siguiendo diversos caminos y tomando atajos por las más diversas creencias mistéricas resucitadas por la ‘nueva era’; millones de hombres trillando los caminos anchos del mundo, y con mucho dolor vemos inmiscuidos con ellos (confundiendo el evangelio de Cristo con los principios utilitarios del mundo), a muchos “cristianos de nombre”…

¡Cómo no preguntarse!, ¿Dónde está la verdadera Iglesia de Cristo?

¡Verdaderamente sólo Dios sabe quiénes le pertenecen!

Esta apostasía religiosa trae como consecuencia el libertinaje y el relativismo moral. Es como si el hombre sin fe en Dios, se aferrara al propio hombre, derivando en una especie de “mesianismo político”.

Apartándose de todo lo que haga mención o tenga que ver con Dios, el hombre actual ‘huye de Jesucristo’, nada quiere saber de sus enseñanzas, su vida, su santidad…

Se aferra y se une con toda sus fuerzas a las corrientes escépticas, evolucionistas, ateístas, ‘espera ansiosamente’ la llegada de un “Hombre providencial”, un “Hombre fuerte”…

Lo vemos a diario en los informativos y también en las reclamaciones obreras y populares: las crisis económicas deben terminar, el capital debe ceder en sus prerrogativas y redistribuir la riqueza; la educación debe ser completamente laica y científica (o sea, atea-evolucionista); la corrupción y los escándalos políticos deben dar paso a “gobiernos fuertes”; ya hay quienes aspiran a la unificación de las diversas constituciones y códigos civiles nacionales, en un sólo derecho internacional, que rija la vida de las naciones de forma uniforme… ¡Un Gobierno Mundial!

Esta es la fe actual del mundo. La elección de Barack Obama en enero del 2009 como presidente de los Estados Unidos de América generó tantas expectativas a nivel mundial, que más parecía que Obama sería el “presidente del mundo entero”, y esto no sólo por el revuelo que la imprensa internacional le concedió sino, principalmente, porque se notaba claramente que millones y millones de personas en el mundo miraban con admiración a este hombre y creían, sinceramente, que su gestión  cambiaría los destinos del planeta, para mejor…

Que este sueño se rompió en mil pedazos, quedó demostrado al comprobarse que la administración Obama no logró solucionar ni siquiera la cuarta parte de los problemas internos de su propia nación…

Pero aquí no me interesa hablar de la política interna de los E.U.A., ni mucho menos de su reelecto presidente.

Lo único que me interesa resaltar es esa “Fe mágica”, “Magnética” depositada en un hombre que, según muchos, estaba predestinado a cambiar el mundo.

Es este sentir, este modo de pensar actual, dominado por el laicismo, el escepticismo religioso y el ateísmo-evolucionista lo que ‘allana’ el camino para la aparición del Anticristo.

Esta profetizado hermanos, y así lo creemos porque es la palabra de Dios, de que se levantará en los últimos tiempos un “Hombre que colmará las expectativas” de millones de seres humanos en todo el ‘mundo occidental’, desilusionados y desencantados por tanta corrupción (Tanto política, como los  escándalos en las iglesias católica y evangélica) y reiteradas crisis financieras… con el  apoyo de estas mismas personas, este ‘Hombre’, se verá catapultado  a las esferas más altas del poder en todo el mundo.

Si a esta actual generación ya nada le importa saber sobre Dios o acerca de la suerte de sus almas, los tiempos finales que nos aguardan serán la más clara señal para los creyentes verdaderos, que aún estén firmes en la fe de Jesucristo, de que todas las cosas escritas en la palabra de Dios son verdaderas.

Y no tendremos que esperar mucho tiempo, pues las señales ya están ocurriendo delante de nuestros ojos y son el cumplimiento cabal de las profecías bíblicas:

“El regreso de Israel a su tierra en el final de los tiempos; la polarización cultural del mundo en bloques de países opuestos unos a otros: El mundo occidental por un lado, el mundo Musulmán por otro, China y Rusia transformadas en grandes potencias militares que toman las decisiones más convenientes a sus estrategias políticas y económicas sin temer sanciones de la comunidad internacional; la amoralidad y la apostasía camufladas bajo el lema de “libertad e igualdad de derechos”, apoyo incondicional a la “ciencia” y destrucción de la “superstición religiosa”, etc…

Todo esto lo vemos hoy hermanos. Todo esto sumado a la esperanza, en sí legítima, de poner fin a la corrupción política, religiosa, de poner fin al hambre, la miseria…

Por eso, cuando llegue ‘su tiempo indicado’, aparecerá en la escena mundial la “Bestia Salvaje” (dirigente político-anticristo) que prometerá poner fin a todos los abusos y atrocidades…Y el ‘mundo corrupto’ irá en pos de este ser cuyo final está también profetizado, más que no sucederá, sin que antes la Iglesia de Cristo sea puesta a prueba y atraviese por la más grande de las tribulaciones en toda la historia de la humanidad.

Las señales están  cumpliéndose delante de nuestros ojos. Es responsabilidad de todos los Creyentes verdaderos estar con los ojos muy abiertos y las mentes despiertas.  ¡Cristo nos pide que velemos! 

Roguemos a Dios desde ya, hermanos de fe, de que en esos últimos días el Señor, en su infinita misericordia nos guarde y proteja como él prometió que lo haría, cuando dijo:

“Porque has guardado mi palabra y has sido fiel a mi nombre, yo te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran en la tierra”. APOCALIPSIS 3:10

¡Cierta es esta palabra pues fue el Señor quién la dio!

No habrá “Rapto Secreto”, seremos guardados aquí en la tierra del poder destructor del maligno, por la poderosa mano de Dios y Cristo Jesús. Amén.

Un Saludo fraternal a toda la congregación de Cristo. Que Dios nuestro Señor, le conceda más de su gracia y poder a sus fieles y escogidos para que puedan resistir todos los ataques y represalias de todos aquellos que se oponen y resisten a los planes y propósitos de Dios, que son los de una vida nueva y mundo nuevos en Jesucristo, nuestro libertador. Amén, hermanos, Amén.

Fernando Acuña. 

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“La corrupción del mundo y el papel del cristiano en la tierra”

¡Qué difícil es vivir en este mundo hermanos!

¡Qué difícil es vivir en este mundo corrompido!

“Como si no fueran suficientes nuestros propios errores y pecados, nuestras faltas diarias que nos aplastan el espíritu nos llenan de estupor y culpabilidad, todavía nos enfrentamos y soportamos con el mismo dolor, o peor,  el ver a nuestros amigos,  hermanos y familiares, sumergidos completamente en la maldad y en el pecado, y más atroz que esto aún, vivir sin esperanzas,  sin fe, sin amor al prójimo ni a sí mismos.

En mí trabajo hermanos, me deparo diariamente con esta cruda realidad: mis compañeros se comportan como ‘bestias salvajes’, como ‘lobos’ que se devoran unos a otros sin misericordia, sin pena, sin lástima siquiera…

En mi familia mis hermanos se comportan con la misma brutalidad. Murmuran unos de otros, llenos de egoísmo y envidia. Sin prestarse ayuda, viven como completos desconocidos…

Y peor que eso es que uno de ellos concurre todos los días a un ‘templo evangélico’, mientras yo me pregunto ¿Qué será lo que le enseñan a éste en la ‘iglesia’ a la que concurre a diario? O, ¿Será que es él  el que ‘no entiende’ lo que se predica allí adentro? ¿Dónde está el amor? ¿En qué queda el mensaje de paz? ¿Qué lugar hay para la comprensión, la abnegación, el cariño fraternal por lo hermanos y cualesquier personas, sean lo que sean? Yo me pregunto, ¿No es éste es el mensaje de Jesucristo: Amar, respetar, ser bondadoso con todo el mundo y resignarse con paciencia ante el mal?

¡Muy poco de este espíritu evangélico se ve en los hombres de hoy en día!

Hermanos, no significa esto que el que escribe este texto está libre de faltas, de errores, no. Más contemplo con horror el comportamiento de los hombres y los veo tan dominados por ese ‘espíritu maligno’ que alimenta todos los vicios de este mundo. ¡Lo que hacen, lo hacen conscientes y por pura maldad!

Confieso hermanos que no sé cómo vivir en este mundo de maldad, hipocresía, de engaños y apariencias falsas…

Muchos días no soy capaz de sobrellevar mis propios errores. Entonces vengo a Cristo desesperadamente, y oro, y pido perdón por mis pecados y me arrepiento ante mi Dios por mis faltas. Pues me he dado cuenta en carne propia de que esto es lo que verdaderamente me aligera mis cargas. ¡La confesión de pecado ante Dios y sólo ante Dios!

Como dice David: ‘Cuando me quedé callado, se gastaron mis huesos debido a mi gemir todo el día. Y luego añade: … “Por fin te confesé mi pecado y no encubrí mi error. Dije: Haré confesión acerca de mis transgresiones a Jehová”.

Esto es lo que verdaderamente nos alivia hermanos, nuestra confesión de todas nuestras faltas y pecados ante Dios todo poderoso. Para que también venga el alivio del que nos habla David en su salmo: “Y tú mismo perdonaste el error de mis pecados”…

Hermanos de fe en Jesucristo: es muy difícil vivir en este mundo de tentaciones y corrupciones. Todos a nuestro alrededor hacen lo que se les viene a la mente. Nadie pregunta por Dios. Nadie siente culpa por sus hechos escandalosos. Nadie se avergüenza de su conducta. Es más, todos viven como si fuera su último día de vida sobre la faz de la tierra…

Y como justificación de sus maldades y pecados dicen: ‘tenemos que vivir  y aprovechar al máximo; la vida es corta, hay que gozar; no debemos arrepentirnos de nada; no se pueden desperdiciar las oportunidades de divertirse y ser feliz’…

Pero no se dan cuenta de que su extravío  los conduce ciega e inconscientemente, como ovejas rumbo al matadero…

¡Su forma disoluta de vida los está matando día a día!

Y uno mira como no pudiendo hacer nada…

¿Mas será esta la actitud del verdadero cristiano? ¿Cómo tratar con el mundo? ¿Cómo tratar con los hombres que viven según el mundo? ¿Tomando distancia? ¿Dejando que cada uno haga y viva como quiere, sin importarme por su fin?…

¡A mí me duele esto y sinceramente no lo quiero para mí!

¡Quiero ayudar a atraer a Cristo, y a su salvación, a todos los hombres que pueda!

Pero no es menos cierto, y esto nos desanima, que cuando hablamos de Cristo, del temor de Dios, estos hombres se burlan y sonríen complacientemente…

He llegado pues, a la conclusión hermanos, de que la ‘elección eterna’ de Dios Padre en Cristo Jesús es más que verdadera, y sólo Dios sabe quiénes le pertenecen, como dice el Apóstol.

Mi actitud hacia estos hombres que rechazan a Dios ya su misericordia es de Paz. “Pues Dios no nos llamó al desorden, sino a la Paz…”

Más, si algo puedo hacer por todos aquellos que tienen un corazón predispuesto a escuchar la palabra de Dios y, entonces, a recibir consecuentemente la salvación  proveniente de Dios en el nombre de Jesucristo, le pido hoy mismo a Dios Padre, que me de las fuerzas, el valor y el coraje, y que ponga en mi boca sus palabras cargadas de verdad y Espíritu Santo y que las mismas convenzan a los hombres de su propia corrupción y pecado, y que reconozcan que sin Cristo están en la más absoluta oscuridad e impotentes en la muerte.

Yo también soy pecador, ‘el más notable de todos’, como dice el Apóstol, mas delante de Dios derramo mi corazón y mi espíritu y le pido a Jesucristo que me libre de mi propia corrupción, con la que tengo una fiera batalla día tras día, y me permita estar delante de él libre de culpa.

No es sencillo tratar todos los días, no sólo con nuestros pecados, sino con los pecados de los demás… Más toda nuestra esperanza, sí, la nuestra, los que aceptamos a Jesucristo y aguardamos en él, está en ser librados de nuestros pecados y ‘renacer a una nueva vida’, una nueva vida en la que día a día podamos ser de mayor utilidad a nuestro Dios y exteriorizar y reflejar cada vez más, ese amor y ese espíritu, que es el amor y el espíritu bendito de nuestro Señor Jesucristo, y que a través de nosotros, Dios haga sus obras y atraiga hacia Sí, al mayor número de almas a la bienaventuranza y vida eternas.

Que Dios, nuestro Padre Celestial los bendiga y Cristo Jesús nuestro Señor y Redentor nos proteja, ahora y siempre, y no deje de guiarnos y que también cumpla cabalmente su propósito en nuestras vidas. Amén y Amén.

Saludos de un hermano de Fe en Jesucristo a toda su Santa Congregación.

F.D.A.P.

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“Las enseñanzas de la ‘Nueva Era’ y sus semejanzas con los constructores de la Torre de Babel”

Hermanos, sin duda ustedes ya han leído la historia que nos narra el libro del génesis (capítulo 11), sobre aquellos primitivos hombres, descendientes de Noé que, emigrando desde el este se establecieron en caldea (Mesopotamia), y llegando a un acuerdo entre ellos se dijeron: “construyamos una ciudad y una torre cuya cima llegue hasta los cielos”…
Ellos también dijeron: “nos haremos famosos”…
Más el Señor Todopoderoso contempló desde los cielos su actitud y, conociendo sus corazones, descendió allí para poner en confusión las lenguas de ellos y dispersarlos por toda la tierra.
Esta ha sido desde siempre, luego de la caída en desgracia en el Edén, la conducta y el sentir del hombre delante de Dios: la soberbia, el orgullo, esa necesidad de perpetuarse eternamente, diría, ese anhelo de querer igualarse a Dios.
Cuando leo este relato no deja de asombrarme la vanidad que motivaba a estos hombres a realizar tan descomunal proyecto…
Obviamente, la tecnología de la época no permitiría construir edificación alguna que sobrepasara los ‘cien metros’ de altura, más lo importante no era la altura de la torre, sino la ‘soberbia contenida en sus corazones’ y expresada en sus palabras: ‘Nos haremos famosos’…
La actitud de estos hombres de ‘querer llevar el barro hasta los cielos’, construyendo esta torre, es una especie de parábola que prefigura claramente las intenciones de las doctrinas y enseñanzas de la ‘Nueva Era’.
Estos hombres de ‘Babel’ fracasaron en sus proyectos, pues el hombre, al igual que el barro que utilizaron para construir, es polvo y proviene de la tierra.
El juicio de Dios frustrando y confundiendo los planes de estos hombres, demostró que ‘el barro no puede elevarse ni llegar hasta los cielos’…
Solo una “nueva creación”, una nueva criatura, “nacida del Espíritu” y de la voluntad perfecta de Dios Padre, puede tener nuevamente acceso a estar en la presencia de Dios.
Y esto, hermanos, lo hizo posible Dios enviando a su Hijo Amado Jesucristo a este mundo impío, para que entregara su vida preciosa a nuestro favor, y como paga por nuestras deudas y pecados.
Sólo después de recibir y aceptar a Jesucristo, el ‘nuevo hombre’, este nuevo ser nacido del Espíritu Santo de Dios, gracias al sacrificio de Cristo, puede elevarse hasta los cielos.
Hermanos, debemos comprender que luego de su desobediencia y caída en el Edén, el hombre estuvo irremediablemente condenado.
¡Y aún lo están todos aquellos hombres pecadores que no aceptan a Jesucristo como el Único medio de salvación que Dios ha provisto para este mundo condenado!
Es por esto mismo que todas las ‘supersticiones’ de estas ‘nuevas religiones’ que inundan nuestro mundo actual, fracasarán: ¡ellos no aceptan a Jesucristo!
Es más, blasfeman el santo nombre de Dios, ‘deformando y mezclando’ la revelación divina con todo tipo de idolatrías paganas, hechicería, misticismos, ocultismo, espiritismo, y otras mil mentiras más, que hasta da pena ver como tantas personas (cándidos), pueden llegar a creer en tan baratas mentiras.
De los delirios predicados y enseñados por estos hombres proviene toda la literatura de ‘autoayuda’, y el ‘resurgir infernal’ de todas las supersticiones paganas que por tantos siglos estuvieron sepultadas.
Así, la ‘nueva era’, con sus ejércitos de ‘maestros ascendidos’, médiums espiritistas, gurúes, guías espirituales, etc., niega la existencia de un ‘Dios personal’, tal cual nos es revelado en la biblia, para transformarlo ‘todo en uno’: “el universo, el cosmos, la naturaleza, el hombre, todo es Dios, Dios es todo…” ¡Todos somos Dioses!
El hombre ‘solo necesita’ que algunos “maestros ascendidos” le enseñen el camino de la liberación…
El camino para alcanzar la tan ansiada liberación, luego de ‘sucesivas reencarnaciones’, nos lo mostrarán y enseñarán los ‘maestros ascendidos’, entre los que se encuentran: Buda, Saint Germain, El Morya, Leonora de Venus, San Maitreya, Krishna, María Magdalena, el Dios Tabor, y nuestro mismísimo Jesucristo, que sirve en la ‘oficina del Maestro del Mundo’….
Ellos habitan la “séptima dimensión”, y han llegado a “fundirse en uno” con la fuente divina original…
Según estos ‘falsos maestros’ para llegar hasta aquí el hombre tiene que recorrer un largo camino y pasar por un ‘profundo cambio de conciencia’…
Recibimos las enseñanzas de estos ‘maestros ascendidos’ a través de la ‘meditación trascendental’, o a también a través del ‘contacto’ establecido por los médiums espiritistas con las ‘esferas superiores’…
¡Oh Dios cuánta locura y desvarío!
¿Cuál será la causa que permite que triunfen todas estas locuras y delirios que expresan impíamente estos hombres?
¡Parece que ya nadie en este mundo cree en Jesucristo! ¡Parece que nadie en este mundo ve a Cristo como el Único medio de salvación para el género humano sin mezclar esta preciosa Fe con alguna superstición o estupidez inventada por estos falsos maestros!
Es de doler el alma ver a tanta gente encerrarse en templos por horas y horas y luego llegar a sus casas y perder su tiempo, su fe, con libros de ‘autoayuda’, consultar ‘oráculos’ como los antiguos paganos, dejar de hacer esto o aquello por alguna estúpida superstición, y mezclar la Fe de Jesús con todo tipo de paganismo.
Esta es la filosofía de la ‘nueva era’: ¡pretendiendo hacer del ‘barro’ un Dios!
Más, así como fracasó estrepitosamente aquél proyecto humano, y de ello resultó su tremenda ‘confusión’, así también fracasarán estos que desean hacer del hombre, sin Jesucristo, un Dios…
¡El hombre sin Jesucristo no es más que fango, barro y podredumbre!
Hermanos: “solamente Jesucristo es el camino, la verdad y la vida”.
Los hombres vagan en este mundo materialista sumidos en un abismo espiritual.
Su vacío es tan grande y su necesidad espiritual es tanta que, como un barco en alta mar, son impelidos por las olas y el viento, y son ‘tragados vivos’ por estas ‘filosofías huecas’ y engañosas.
Es más placentero escuchar lo que nos predican estos falsos maestros amorales, que atenernos a las enseñanzas de Jesucristo.
Hermanos que buscan consuelo, alivio, esperanza y vida verdadera: ¡Vengan a Jesucristo!
¡Él es el único camino, la única puerta, nuestra única salvación!
Si su conciencia los condena bien lo hace. ¡Somos hombres! ¡somos pecadores!
Dios nos regaló la conciencia para que nos examinemos a nosotros mismos y nos demos cuenta de nuestros propios pecados y maldades.
Hermanos: no les crean a estos hombres, a estos falsos maestros.
¡Estas son enseñanzas demoníacas!
¡Nosotros no somos Dioses! ¡Somos sólo hombres que necesitan la vida que Dios Padre depositó en su amado hijo Jesucristo!
¡Jehová nos tuvo compasión y nos regaló a su Hijo Jesucristo para que por medio de Él tengamos acceso a la vida eterna!
¡Nosotros no podemos salvarnos a nosotros mismos!
El ‘Yo Soy’ de la nueva era, no existe.
De lo único que estoy seguro es que: “Yo No Soy Nada sin Jesucristo”.
¡Cuánto más creerme igual a Dios y blasfemar su gloria y poderío!
Vengan a Jesucristo hermanos, en Él, encontrarán todo lo que necesitan.
Yo me veo tan pecador, que no veo esperanza alguna para mí fuera de Jesucristo.
¡Ni aún “Un Millón de Reencarnaciones” me bastarían para ser libre si no tengo a Cristo Jesús en mi vida!
¡Oh Señor perdóname todas mis ofensas!
Libra, oh Dios mío, a tus fieles y escogidos de caer en tales engaños, de estos lobos vestidos de corderos. Amén y Amén.
Un Saludo cariñoso a toda la Iglesia Invisible, que está en el Corazón de nuestro Salvador Jesucristo. Amén.
Fernando Acuña Pintos.

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