“El Peregrinaje Cristiano”

“Una de las cosas que me propuse al crear este espacio, fue la de poder escribir y contar parte de mi vida y de mis experiencias en mi caminar cristiano…
También me propuse no ser hipócrita y contarles a ustedes, que día a día se arriman hasta aquí buscando una palabra de aliento, un estímulo, y quién sabe alivio para sus cargadas conciencias, sabiendo que todos los cristianos en todo el mundo, estamos pasando por las mismas dificultades; me propuse, decía, contarles mis experiencias sin tapujos, porque entiendo que les será muy bueno conocer que en sus luchas diarias no están solos, sino que a enfrentar todas estas dificultades nos llamó el Padre Celestial, y lo hizo a través del Santo Evangelio que nos fue declarado por nuestro Señor Jesucristo.
Hermanos: “no se asombren del fuego que ha prendido en medio de ustedes para ponerlos a prueba. No es algo insólito lo que les sucede”.
Con estas palabras del Apóstol Pedro, quiero compartir con mis hermanos de Fe en Jesucristo, las difíciles y dolorosas experiencias por las que tenemos que pasar todos los hijos de Dios.
En efecto, son muchas nuestras tragedias y dificultades pues estamos insertos en un mundo hostil, que no nos acepta, y en el cual nosotros mismos que hemos, por gracia y misericordia de Dios, escapado de sus garras y redes, nos sentimos ‘alienados’ y, ahora, gracias a que hemos nacido de nuevo en Cristo Jesús, debemos continuar la carrera hacia la meta final… más lo hacemos con gran pesar y dolor, hablando sin hipocresía, debido a nuestra debilidad y al confronto diario con nuestros enemigos.
¡Tan cercados estamos por nuestros enemigos!
En primer lugar: nosotros mimos, nuestro viejo hombre, esa forma infructuosa de vivir que por tantos y tantos años llevamos, hasta que se convirtió en un hábito tan ‘dulce’ pecar que gran parte de nuestras ‘frustraciones’ y batallas, son en contra de esta misma ‘vida mundana’ que hoy ya no nos place, sino que nos disgusta; luego está el mundo con toda su artillería de tentaciones y distracciones, que poco a poco nos van distanciando de Dios, si nos dejamos atrapar en sus redes; y no podemos obviar a Satanás, él está muy interesado en mantenernos débiles, derrotados y distraídos, para que poco fruto llevemos en la obra de Dios.
Cuando no conocía la palabra de Dios, hermanos, no me interesaba si mis acciones eran buenas o malas, o como dice el Apóstol Pablo: “cuando era esclavo del pecado, no tenía que vivir como a Dios le agrada”…
Por eso todas mis acciones ahora tiene un sentido nuevo para mí y yo buscó agradar a Dios en todos mis caminos.
Lo difícil es vivir esa ‘vida de victoria’ que tanto anhelamos en nuestros corazones como creyentes en Cristo. No quiero decir con esto que esa ‘vida de victoria’ signifique vivir ‘bajo la sombra de la ley’, ya que sabemos que no somos salvos por obras, ni por cumplir órdenes y rituales establecidos, sino que somos salvos por la gracia de Dios y la fe que Jesucristo nos concedió en nuestros corazones.
“Ahora obedecemos al Espíritu”, como dice Pablo, que nos ayuda a cumplir la voluntad de Dios. Ésta es la ‘vida de victoria’: ¡Obedecer al Espíritu de Jesucristo!
En todas mis luchas no puedo dejar de advertir, y muchas veces me quedo perplejo contemplando como siempre el ‘enemigo de nuestras almas’, Satanás, está conspirando contra nosotros, levantándonos resistidores y forzando enemistades entre los hombres.
Él, está muy poco preocupado si los hombres son buenos o malos, ya que él quiere destruir a ambos, pero con más saña persigue a los hijos de Dios.

En mi trabajo, en mi casa, en el seno de mi propia familia, siempre encuentro alguien que me resiste.
Muchas veces, soy sincero, yo mismo me equivoqué al decir algo impropio o me expresé de mala manera.
Más digo la verdad, no miento, si me equivoqué, enseguida me arrepentí y rogué a Dios que me perdonara y me librara de una nueva discusión, pleito o lo que fuera, y aun apareciendo ante los ojos de los hombres como ‘derrotado’, yo en mi conciencia y en mi espíritu, pudiera tener paz con Dios. Sabiendo que no he provocado ni faltado el respeto, ni desconsiderado a nadie.
¡Cuánto he tenido que luchar contra mi orgullo! ¡Agachar la cabeza no es fácil! ¡Sufrir con paciencia mucho menos!
Ya he llegado a casa y me he preguntado tantas veces porque tengo que llevar esta lucha tan severa con éste o aquél pecado en particular…
Ya me pregunté otras tantas veces porque siempre encuentro resistencia entre algunas personas a las que no provoqué ni desmerecí…
Cuando me miro a mí mismo y me veo envuelto en tantas luchas y contiendas, creo entender que Dios me quiere hacer ver que no puedo conformarme ni esperar demasiado de este mundo y de este sistema de cosas.
No estoy depreciando a nadie en mi corazón. Tengo que luchar día a día en contra de un orgullo y de una soberbia tan grandes que…
Sin embargo, creo que estas situaciones nos envuelven para hacernos anhelar cada vez más estar en la presencia de Dios, y buscar alejarnos más y más de las contaminaciones del mundo. Dios nos quiere hacer desear de todo corazón salir de este mundo.
Querer de verdad y con sinceridad estar con Él en su nuevo reino.
Dios busca, a través de estos conflictos que vivimos a diario, hacernos recordar que estamos aquí de pasaje, que somos peregrinos, que su Hijo Jesucristo nos ‘recompró’ con su propia sangre y que no pertenecemos a este mundo…
Entonces día a día me enfrento con situaciones difíciles y me veo en circunstancias adversas: angustias, luchas en contra de mi vieja manera de ser y de pensar, discusiones, hombres que me provocan, hasta parce que con el simple objetivo de escuchar de mi algo malo… ocasiones de pecar, tentaciones, lujurias, malos pensamientos, preocupaciones…
Y por medio de todas estas cosas, Dios me hace recordar que sólo soy un peregrino y que aquí estoy de pasaje. Dios me hace recordar que por más que ahora haya encontrado un poco más de estabilidad y confort, no puedo sentirme acomodado en este mundo. Es algo común en el hombre el ‘olvidarse’ de Dios en su prosperidad…
La vida cristiana es verdaderamente un peregrinaje en el cual el caminante debe andar constantemente ‘armado’ y preparado: armado con la espada, que es ‘la palabra de Dios’ y protegido con el escudo grande de la Fe, preparado para enfrentar todo tipo de dificultades y tribulaciones pues a eso mismo fuimos llamados.
Por eso hermanos luchemos con perseverancia y no desistamos de nuestro caminar cristiano. ¡Yo he caído tantas veces! ¡Tantas veces he pecado! ¡Más el Señor Jesucristo me ha levantado de todas mis caídas!
¡Porque su bondad amorosa es para tiempos indefinidos sobre tiempos indefinidos!
Hermano: no vayas a creer que porque aceptaste a Cristo en tu corazón y te has convertido de tu antiguo modo de vivir, las dificultades se irán y los problemas te abandonarán… No creas ni te imagines que existe posibilidad de que esto sea cierto.
En verdad, a partir de ahora tendrás un montón de enemigos, empezando por ti mismo… un mundo de tentaciones y un ‘León Rugiente’ a tu alrededor, al que no podrás derrotar con tus propias fuerzas… Todo un mundo sumergido en la maldad, y tú mismo sintiendo el mal en tu propio corazón…
¡Más no desistimos! ¡Somos cristianos, hijos de nuestro Señor Jesucristo, quién ahora es nuestro Padre!
Vendrán las tempestades, las tribulaciones… Discusiones en nuestra familia; en nuestros trabajos, en nuestras relaciones con los ‘hombres mundanos’, tendremos pleitos; nos veremos envueltos en peleas sin quererlo; sin provocar, seremos provocados; sin lastimar, seremos lastimados; sin herir, seremos heridos; sin despreciar, seremos despreciados; ayudando a otros y entregándonos por las causas de otros, no encontraremos apoyo cuando se trate de lo nuestro; y así será nuestro peregrinaje por este mundo…
Siempre estaremos en conflicto: sea con nosotros mismos o con el mundo que nos rodea. Sufriremos, porque ya no pertenecemos a este lugar y somos un estorbo para nuestros enemigos, y ellos y esta realidad un estorbo para nuestras vidas.
Queremos y anhelamos cosas más grandes, pues Cristo nos ha llamado a una esperanza incomparablemente más Gloriosa y más Hermosa de lo que este mundo caído, con su arsenal de vicios y corrupciones puede ofrecernos.
¡A luchar sin desistir jamás!
¡He aquí uno que está pasando por las mismas dificultades que ustedes!
¡Cristo está con nosotros! ¿Quién prevalecerá contra nosotros?
Que Dios nuestro Padre y Cristo Jesús nuestro Señor, los bendiga y pongan en sus corazones este anhelo por vivir en el ‘Nuevo Mundo’ y en el ‘Reino Eterno’ que nuestro Señor instaurará a su regreso.
Un saludo en Cristo Jesús a toda su congregación, de su servidor.
Fernando Acuña

Avatar de Desconocido

About Fernando Acuña

Deseo compartir esta Información con el mayor número posible de personas. No persigo ninguna finalidad lucrativa ni sectaria... Mi único interés, es dar a conocer esta gran revelación. Que Dios los bendiga a todos ustedes que visitan esta página.
Esta entrada fue publicada en Debate, discución, el testimonio del espíritu santo, Espiritual, General, la mente de cristo, Reflexiones, Reflexiones Espirituales, Religión, secularismo, Teología, Vicios y Pasiones y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario